Ratzinger defendió rol de la Iglesia en la Conquista

Cristo era el Dios que anhelaban sin saberlo", argumentó

"El anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una  imposición de una cultura extraña”, dijo Benedicto XVI a obispos latinoamericanos en su visita a Brasil.

14.05.2007

San Pablo - El papa Benedicto XVI negó este domingo que la religión católica haya sido impuesta por los conquistadores a los pueblos nativos de América, y dijo que "Cristo era el Salvador que (ellos) anhelaban silenciosamente".

"El anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña", declaró Benedicto XVI en Brasil, durante su discurso ante los obispos latinoamericanos y del Caribe reunidos en su quinta conferencia.

"Las auténticas culturas no están cerradas en sí mismas ni petrificadas en un determinado punto de la historia, sino que están abiertas, más aún, buscan el encuentro con otras culturas", añadió.

Más adelante, afirmó: "La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso".

"¿Qué ha significado la aceptación de la fe cristiana para los pueblos de América Latina y del Caribe? Para ellos ha significado conocer y acoger a Cristo, el Dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban en sus ricas tradiciones religiosas", declaró el Papa.

La evangelización, según el pontífice, "ha significado también haber recibido, con las aguas del bautismo, la vida divina que los hizo hijos de Dios por adopción".

Por eso, para el Papa, el retorno a las religiones precolombinas sería una involución: "La sabiduría de los pueblos originarios les llevó afortunadamente a formar una síntesis entre sus culturas y la fe cristiana que los misioneros les ofrecían", dijo.

"De allí ha nacido la rica y profunda religiosidad popular, en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos", añadió.
Por su parte, el intelectual indígena Félix Patzi, ex ministro de Educación del Gobierno de Evo Morales, aseguró que las afirmaciones del Papa en este sentido son parte de "un discurso disfrazado" y una visión "unilineal" de la historia.
"Es un discurso disfrazado. Por la historia sabemos muy bien que ha habido una imposición, ha habido toda una época de la colonia de inquisición, de destrucción. Todas las iglesias han sido construidas sobre los lugares sagrados que tenían los indígenas", argumentó.
Patzi aseguró que este tipo de discurso es anormal porque en las últimas décadas han surgido en el propio continente europeo corrientes en las que prevalece la teoría de la diversidad y el reconocimiento a las diversas culturas, "y no encerrarse en una única cultura".
"Lo extraño es que salga en defensa de una visión unilineal de la historia, aunque comprensible porque el papado tiene no más que representar a una cierta filosofía de dominación", matizó.
Ahora dedicado a la docencia universitaria, Patzi recordó que "los espacios en los que practicaban sus ritos fueron calificados como mundanos y herejes e incluso la práctica de los yatiris (sabios que interpretaban los fenómenos naturales) fueron vilmente castigadas, con la cárcel y con violencia".
Por esta situación, afirmó que no se puede decir que la llegada de la religión católica haya sido una salvación sino "una imposición".
Patzi, un estudioso de la historia precolombina y uno de los ideólogos de la concepción política del partido de Evo Morales, señaló que esta imposición se produjo en dos etapas: "una impuesta de manera violenta, con tortura y cárcel, y la segunda más de violencia simbólica o de convencimiento de la fe, a la que denominó la etapa más sana".
El intelectual indígena aclaró que "la fe no esta en discusión" porque existe "una simbiosis en América Latina entre la religión antigua, indígena y la religión católica".
"Yo creo que deben estar preocupados porque en Bolivia se ha empezado a hablar que las religiones indígenas han de ser tomadas en cuenta como una concepción del mundo más, al igual que la concepción del mundo católico. Están pensando que esto afectaría los intereses corporativos de la iglesia", finalizó.

Tras cinco días en Brasil, el Papa partió esta noche hacia Roma desde el aeropuerto internacional de Guarulhos, San Pablo. Antes de embarcar, agradeció al presidente Luiz Lula da Silva y a los gobiernos federal y de San Pablo "que tantas pruebas de delicadeza dispensaron en estos días".