El Español Regional:
Patrimonio que merece ser conservado
Lelia Inés Albarracín de Alderetes
Jorge Ricardo Alderetes
Asociación Investigadores en Lengua Quechua
adilq@hotmail.com
INTRODUCCIÓN
Resulta difícil de concebir, pero transitando el siglo XXI, quienes
habitamos en el interior del país continuamos siendo víctimas
de políticas centralizadas y la federalización, sobre todo
en el ámbito de la cultura, es un concepto lejano a la realidad.
No existen lineamientos orientados a atender la diversidad lingüística
y cultural, en este país caracterizado por un férreo centralismo.
Cuando hablamos de diversidad lingüística
no sólo nos referimos a las decenas de lenguas que son habladas en
todo el territorio nacional sino también a los diferentes matices
que adquiere el español de Argentina.
En el presente trabajo, haremos referencia al español
hablado en Tucumán y su contacto con la lengua quechua y resaltaremos
la importancia que tiene la conservación de este patrimonio cultural
regional.
EL ESPAÑOL REGIONAL
La lengua quechua, al igual que otras lenguas aborígenes ya desaparecidas,
tuvo una convivencia secular con el español. De aquel contacto entre
ambas lenguas podemos explicar ciertos rasgos fonológicos, semánticos
y morfosintácticos que están presentes en el habla regional
y que son ajenos al español de la península.
En el caso particular de Tucumán, el contacto con la lengua quechua
no sólo tiene que ver con la presencia de la misma en el territorio
de la provincia, hasta bien entrado el siglo XX, sino que también
se explica por el éxodo masivo de habitantes de Santiago del Estero
hacia la llanura tucumana para la época de la cosecha de la caña
de azúcar, hasta fines de la década del ’70, lo que produjo
un intercambio cultural, que aún hoy se percibe. No se puede entender
la cultura del este de la provincia de Tucumán, sin tener en cuenta
la inmigración santiagueña de décadas (Alderetes 2001:
36).
En la actualidad, hay áreas donde el quechua se ha extinguido hace
más de un siglo, es decir, ya no hay lenguas en contacto, y sin embargo,
perviven y se reproducen rasgos en el español que nos remiten a la
lengua aborigen. (Albarracín y Alderetes 2004). Este fenómeno
nos lleva a plantearnos hasta dónde son válidas las propuestas
de Weinreich (1968), referente obligado del estudio de las lenguas en contacto,
cuya premisa básica es que para que haya préstamos ambas lenguas
debían coexistir. Esta vía de análisis evidentemente
no es adecuada para el caso del español del noroeste argentino, con
un sustrato quechua.
Muchas de las particularidades que adquiere el español hablado en
el Noroeste Argentino pueden ser explicadas solamente desde el quechua. Seguramente
ha sido ésta una forma de resistencia de la lengua dominada, que ha
sabido sobrevivir a cinco siglos de opresión.
Desde el punto de vista fonológico, la acentuación grave de
alguna voces como: “cáido, sándia, descónfia, tráido”.
Desde el punto de vista semántico, existen numerosas voces de origen
quechua que son utilizadas en el habla cotidiana: aca, cancha, pucho, anucar,
suyu, ishpar, pampa, choclo, papa, chaucha, zapallo. A propósito de
la naturaleza de estos últimos términos, Jesús Tusón
(1997: 110) citando a Junyent dice: “La desigualdad entre los pueblos tiene
un indicador lingüístico muy evidente: la identificación
de los préstamos léxicos es una buena guía para el conocimiento
de la historia, especialmente porque son la muestra más palmaria del
imperialismo. No hay que profundizar demasiado en este fenómeno para
apercibirse de que el tipo de préstamo está siempre en función
de la relación ocupante /ocupado. El pueblo ocupante puede tomar en
préstamo términos como banana, tomate, etc.; pero el ocupado
recibe muchos más, especialmente del tipo juez, ley, piensa, ....
La conclusión no es difícil de extraer: lo que se está
tomando prestado, de hecho, es la producción de un pueblo, en un caso
y un sistema social ajeno, en el otro.”
Desde el punto de vista morfosintáctico, sólo desde la lengua
quechua podemos explicar estructuras como: “¿Qué diciendo has
venido” (por ¿por qué has venido?), “¿Qué haciendo
te has cáido?” (por ¿cómo te has caído?), “¿Cómo
amanecieron?” (saludo del ámbito familiar conjugando un verbo impersonal),
“Bailamelo una chacarera” (expresión donde la acción es en
beneficio del emisor pero ejecutada por otro), “Flojo, flojo es este curso”
(por ‘es medio flojo’), “Ya he venido comido y bañado” (por ‘comí
y me bañé antes de venir’), “Había sabido ser lindo”
(con el sentido de ‘desconocía que era lindo’).
O el uso de diminutivos en verbos o adverbios: “Diosquierita que venga”,
“Jugandito ha sido”, “Ahicito nomás queda”, “Unito nomás he
traído”.
Sin embargo, cualquiera de los ejemplos citados serían motivo de corrección
por quienes sostienen ideas racistas del lenguaje, es decir la idea de la
superioridad de una variedad lingüística sobre otras.
El uso del calco sintáctico quechua “¿quenó?” < ‘¿qué
no?’ tan común en nuestra provincia, es rápidamente
motivo de corrección. Se impone el uso de la forma estándar
‘¿No es cierto?’. Y así, nuestro “¿qué no?” y
tantas otras formas se perderán, y con ellas una parte esencial de
nosotros mismos, de nuestro patrimonio .
LA IDEOLOGÍA DE LA ESTANDARIZACION DE UNA LENGUA
¿Por qué insistimos tanto en la corrección como algo
negativo?. El valor de la enseñanza en la lengua materna se conoce
desde hace muchos años. Ya en 1953, en un informe de la UNESCO (1953:
11) se señalaba las ventajas de la enseñanza en la lengua materna:
“Es indiscutible que el mejor medio para enseñar a un niño
es su lengua materna. Psicológicamente, su lengua materna es un sistema
de signos coherentes que en la mente del niño funcionan automáticamente
para comprender y expresarse. Sociológicamente, es el medio de identificación
entre los miembros de la comunidad a la que pertenece. Pedagógicamente,
aprende más rápido que mediante el uso de un medio lingüístico
que no le es familiar”.
Desde sus inicios, este será un tema de capital importancia en los
proyectos de educación intercultural bilingüe.
Así, docentes vinculados a proyectos de educación intercultural
bilingüe, en áreas donde el español estuvo o está
en contacto con lenguas indígenas, son los que tempranamente advertirán
la necesidad de preguntarse con cuál variedad del español convenía
trabajar. En los enfoques interculturales, comienza a tenerse en cuenta las
variedades dialectales del español, que se fueron generando a partir
del reprocesamiento, por parte de las lenguas indígenas, del dialecto
de Castilla. El contacto secular del dialecto peninsular con los idiomas
de América, en nuestra región dará lugar a subvariedades
que algunos lingüistas agrupan en una entidad mayor denominada “castellano
andino”, y que difiere notoriamente del dialecto rioplatense, pretendido
estándar nacional.
Según Godenzzi (1992: 52): “Sería erróneo pensar que
la actividad del lenguaje se agota en su función cognoscitiva o comunicativa;
si bien de un modo a veces clandestino, el lenguaje cumple otra función
igualmente esencial: la de ser un instrumento de poder. Los hablantes, y
sus respectivos grupos, entre sí, configuran en todo momento sus correlaciones
de fuerza; de ese modo, en la interacción verbal ‘no se busca solamente
ser comprendido sino también ser creído, obedecido, respetado,
distinguido”.
Existe una idea de la que se parte y es que hay una variedad correcta y las
demás son incorrectas o falsas; la idea de que existe una lengua fija,
culta, constante, regular. No se trata, pues de una cuestión aislada,
forma parte de un modelo que pretende implementar una sola visión
del mundo, por lo que se recurre a la alineación, a la extirpación
de saberes culturales milenarios, al desprecio de la vida del campesino.
Su forma de expresarse es desplazada por la lengua ‘estándar’ a través
de las permanentes correcciones a las que es sometida desde, por ejemplo,
el sistema educativo. La identidad no parece válida ante ese ‘aparato
formador’ que reniega de la diversidad y estigmatiza a los ‘bárbaros’.
Como diría Moreno Cabrera (2000: 60) “Este empeño por el mantenimiento
de la unidad de una lengua dominante con una amplia extensión geográfica
no puede consistir en impedir y enmendar las variedades o dialectos de una
lengua , pues tal tarea es manifiestamente imposible: sería ir contra
la naturaleza misma de la lengua”.
El mismo autor sostiene: “Unir la noción de pureza, universalidad
(exoneración de localismos), idealidad a una situación de superioridad
sociopolítica lleva indefectiblemente a la discriminación lingüística
y a posturas que intentan justificar el dominio de una clase sobre otra”
(Moreno Cabrera 2000:55).
Tusón (1997: 90) afirma por su parte, “lo que se suele llamar ‘estándar’
o bien es un dialecto magnificado por la administración, la escuela
y los medios de comunicación; o bien no es sino una variedad social
que casi siempre se ha edificado sobre las bases de un dialecto prestigiado
por causas que nada tiene que ver con los hechos lingüísticos”.
La investigadora Inés Pozzi- Escot (1992: 298) en un trabajo destinado
al estado peruano, propone: “Las variedades del castellano hablado en el
Perú, cualquiera que sea su estatus, prestigioso o no, serán
respetadas en la educación oficial como lengua del educando, porque
son hablas con las cuales algunos educandos se identifican. Ningún
niño será avergonzado en la escuela por la variedad que maneja
ni prohibido de comunicarse en ella. Los maestros usarán las variedades
prestigiosas para fines de enseñanza”.
LA LENGUA MATERNA
En la escuela, el docente se ve obligado a utilizar una suerte de dialecto
escolar, que nadie habla, pero que se acerca a esa abstracción denominada
“español normativo”, que tampoco nadie habla.
En algunas de nuestras universidades, aún se sigue investigando sobre
la conveniencia de la enseñanza en lengua materna. Es decir, se continúa
redescubriendo la pólvora. Pero en aquellas regiones donde se
han implementado proyectos de EIB ya no se discute esta verdad incuestionable,
sino que la preocupación está centrada en la formación
de los docentes capaces de transicionar desde una concepción pedagógica
autoritaria hacia una concepción democrática, desde una actitud
de menosprecio hacia una actitud de respeto por los saberes previos de los
educandos.
En el sistema educativo argentino, el niño recibe un claro mensaje:
que el único camino para evitar el fracaso escolar es el abandono
de su lengua materna, pero más doloroso aún es el mensaje subyacente:
que su lengua y su cultura maternas no sirven para nada.
De allí la importancia de respetar las lenguas vernáculas y
las variedades regionales del español y darles legitimidad dentro
del sistema escolar.
En el caso de las escuelas ubicadas en regiones bilingües, especialmente
en zonas rurales, la principal dificultad para la enseñanza de la
lengua indígena es la tendencia a utilizar a ésta sólo
como puente para acceder a los temas y contenidos del currículo vigente
y su tratamiento en español. De este modo no se permite el desarrollo
de la lengua indígena ni ésta es considerada al interior del
currículo como tema y contenido para su estudio. Al no desarrollar
habilidades lingüísticas y comunicativas en la lengua materna
se obstaculiza también el desarrollo de dichas habilidades en la segunda
lengua. Exactamente el mismo proceso ocurre cuando la lengua materna es una
variedad regional dialectal del español y la segunda lengua es el
español normativo, estándar, lengua nacional o como quiera
que se llame.
Hace unos meses atrás, durante una representación teatral,
el actor y cómico tucumano Miguel Martín, ilustraba mediante
ejemplos los diferentes significados que adquiere la palabra “aca” en nuestra
variedad regional o ‘tucumano básico’. Su breve recopilación
muestra la vigencia de esta voz quechua, cuyo significado primario es ‘excremento’
(Albarracín, Alderetes y Tebes 2002: 46), en el habla tucumana. Al
lado de cada ejemplo, hemos agregado la forma estándar:
Lejanía: queda en el río del aca queda
en un lugar recóndito
Rotura: lo viá hacé aca
lo haré trizas
Ignorancia: vo tení aca en la cabeza eres una frívola
Avaricia: qué aca que sos qué
avaro eres
Nada: no valí ni aca
no vales nada
Infidelidad: te está haciendo aca está siéndote
infiel
Mala calidad: ¿esta aca me regalás? ¿esto
de tan poco valor me regalas?
Cansancio: estoy hecho aca estoy exhausto
Envejecimiento: estás hecha aca estás envejecida
Ejemplos a los que se podrían agregar:
Error: está p’al aca
está mal hecho
Negativa rotunda: comé aca
de ningún modo
Borracho: está hasta el aca
está muy bebido
Mal terminado: ha quedao como el aca está mal terminado
Enfermedad: me siento p’al aca
me siento mal
Con la agudeza que suele caracterizar al humorista, tal vez en este simple
rescate que hace Martín, se esconde el aprecio hacia la propia lengua.
CONCLUSIÓN
Decir ‘lengua’ es decir ‘cultura’, de allí la necesidad de preservar
nuestro patrimonio lingüístico. Serrano (citado por Tusón
1989: 21) afirma: “Quizá lo más característico
de la vida humana sea la omnipresencia del lenguaje” y si se pretende maniobrar
para acallar aquello que nos identifica, se nos está condenando al
oscuro mundo del silencio.
Un investigador aymara (Chipana 1996: 451) finalizaba un artículo
de la siguiente manera: “El peor defecto de este artículo es escribirlo
en castellano pensando en aymara, pero eso es parte de una realidad que tenemos
por desafío revertir”. Nos permitimos decir, entonces que el peor
defecto de esta ponencia es que está escrita en español estándar,
pero eso es parte de una realidad que tenemos por desafío revertir.
REFERENCIAS
ALBARRACÍN LELIA, TEBES M., ALDERETES J. (2002) (Compiladores)
Introducción al Quichua Santiagueño por Ricardo Nardi.
Buenos Aires: Dunken.
ALDERETES, JORGE R. (2001) El Quichua de Santiago del Estero. Tucumán:
Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán.
ALBARRACÍN LELIA, ALDERETES JORGE (2004) Lenguaje e identidad
regional. En: II Congreso Internacional Patrimonio Cultural,
6 al 9 de mayo de 2004, Córdoba, Argentina
CHIPANA H., CORNELIO (1996). Hacia un Pachakuti. En: La integración
surandina cinco siglos después. Antofagasta, Chile: Estudios
y Debates Regionales Andinos y Cusco, Perú: Centro Bartolomé
de Las Casas.
GODENZZI, JUAN CARLOS (1992) “El Quechua en Debate”. Cusco, Perú:
Centro de Estudios Regionales Andinos “Bartolomé de las Casas”.
MORENO CABRERA, JUAN CARLOS (2000) La dignidad e igualdad de las lenguas.
Crítica de la discriminación lingüística.
Madrid: Alianza Editorial.
POZZI-ESCOT, INÉS (1992) “Principios para una política nacional
de lenguas y culturas en la educación”. Cusco, Perú: Centro
de Estudios Regionales Andinos “Bartolomé de las Casas”.
TUSON, JESÚS (1997) “Los prejuicios lingüísticos”.
Barcelona, España: Octaedro Universidad.
---- (1989) “El lujo del Lenguaje”. Barcelona, España:
Paidós.
UNESCO (1953). “Empleo de las lenguas vernáculas en la enseñanza”.
París: Autor.
WEINREICH, URIEL (1968) “Lenguas en Contacto. Descubrimientos y Problemas”.
Venezuela: Ediciones de la Biblioteca, Universidad Central.