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Lelia Inés Albarracín y Jorge R.Alderetes  (2004) Lenguaje e Identidad Regional. En  II CONGRESO INTERNACIONAL PATRIMONIO CULTURAL, Centro Cultural CANADA Córdoba, Museo Histórico y Museo de Antropología de la Universidad Nacional de Córdoba, Ciudad de Córdoba, 6 al 9 de mayo de 2004

Lenguaje e Identidad Regional

Lelia Inés Albarracín de Alderetes
Jorge Ricardo Alderetes

Asociación Investigadores en Lengua Quechua
adilq@hotmail.com

INTRODUCCIÓN


    Para introducir este trabajo relataremos una anécdota reciente. En la provincia de Entre Ríos, en ocasión de unas jornadas sobre educación, luego de una exposición sobre las particularidades del español en nuestro país y durante el debate con el  público, una docente hizo un aporte muy enriquecedor relatando algo que le había sucedido. Contó que hace algunos años, había viajado a Tucumán, nuestra provincia de origen, y que al llegar había tomado un taxi, pero que no había logrado entender nada de lo que el chofer le preguntaba. Lo irónico de la situación es que ella se dirigía a un simposio de la SAL (Sociedad Argentina de Lingüística).
    Hay varios elementos de esta anécdota que nos sirven para desarrollar el trabajo. Creemos firmemente en el relato de la docente, porque somos conscientes de que los tucumanos tenemos una forma muy particular de hablar, a tal punto que para muchos humoristas locales se ha convertido en un tema obligado, el explicar palabras de lo que popularmente se ha denominado “Diccionario de Tucumano Básico”.
    El lado triste de la anécdota tiene que ver con el aspecto elitista que la misma deja entrever. Son escasos los trabajos y los espacios de investigación destinados a analizar el habla regional de las provincias del Noroeste Argentino con un enfoque que incluya la multiculturalidad, la moderna lingüística de contacto y muy especialmente los aspectos sociales del lenguaje. Las actitudes discriminatorias en torno a esta cuestión, tienen sus consecuencias más graves en el sistema educativo, donde no se acepta el uso de un lenguaje que no sea el estándar, a pesar que el estándar no es la lengua sino “ ... una variedad más que habrá sido privilegiada por razones (...) extralingüísticas”. (Tusón 2000: 90)


LENGUA DOMINANTE Y LENGUA DOMINADA

    Es muy común que un alumno de una escuela de Tucumán exprese: - “Señorita, muy mucho calor hace, ¿qué no?”. Acto seguido la rápida corrección: - “No se dice ¿qué no? Se dice: ¿no es verdad?”. 
    “Existe un vínculo estrecho entre el poder, currículo y proceso educativo. El poder se ejerce prefigurando en el currículo la formación de una conciencia, el desarrollo de una moral, la formación de un hombre que servirá a un determinado proyecto histórico-social. El poder se ejerce cuando le otorgamos a ciertos sectores de la cultura, más que a otros, mayor estatus, valoración y ponderación” (Taipe Campos 1998: 9)
    La permanente corrección, sobre todo en el ámbito escolar,  produce en el emisor la sensación de que su forma de hablar no es válida; muchas veces, un relato es interrumpido para corregir, y daría la impresión de que no interesa tanto lo que el interlocutor dice sino cómo lo dice. Será por eso que muchos prefieren no decir.
    No es aventurado afirmar que el fracaso escolar o la deserción tienen mucho que ver con el hecho de que el bagaje cultural que trae el alumno, no se considera significativo.
    Dice Tusón (2000: 90): “Lo que se suele llamar estándar o bien es un dialecto magnificado por la administración, la escuela y los medios de comunicación; o bien no es sino una variedad social que casi siempre se ha edificado sobre las bases de un dialecto prestigiado por causas que nada tienen que ver con los hechos lingüísticos”.
    Pero el problema es aún más complejo. En el breve diálogo que pusimos como ejemplo, tal vez muchos docentes e investigadores ignoren el origen de la expresión “¿qué no?”. Se trata de un calco de la expresión quechua “¿manachu?”. Es decir que la corrección provoca además, la destrucción de un código subyacente, el de una lengua milenaria que lucha por sobrevivir, manifestándose a través de la lengua dominante.

    Lamentablemente, las opiniones de los lingüistas han estado divididas en dos tendencias claramente diferenciadas y enfrentadas. Una de ellas es la tendencia predominante en los estudios de dialectología hispánica, característicos de nuestras universidades, que minimizan, cuando no rechazan, toda influencia aborigen en la configuración de las modalidades del español americano. Así, nuestros dialectos locales son vistos como meras desviaciones o corrupciones del castellano académico normativo en boca de personas de “escasa cultura”. Para estos lingüistas, los rasgos dialectales regionales necesariamente pueden ser explicados a través de formas provenientes de la propia matriz hispánica. Ninguno de los lingüistas que adhieren a esta tendencia, son hablantes de alguna lengua aborigen, de allí que su visión sea necesariamente hispanocéntrica. En la margen opuesta, están quienes atribuyen de manera mecánica, la configuración de todas – o casi todas - las modalidades de español regional a la acción ejercida por las lenguas aborígenes. Sin embargo, son muchas las situaciones que no logran ser explicadas satisfactoriamente por ninguna de las dos tendencias, quizás porque los estudios se realizan al margen de los hablantes reales y de las relaciones societales en las cuales éstos interactúan, y porque las investigaciones ignoran deliberadamente la diversidad cultural que caracteriza a nuestros pueblos.


LAS PARTICULARIDADES DEL HABLA

    En ese “tucumano básico” al que hacíamos alusión al principio, no se puede negar cierta influencia de la lengua quechua. No es de extrañar, ya que la misma se habló en el Noroeste Argentino hasta principios del siglo XX. Actualmente la lengua es hablada en algunos departamentos de la provincia de Santiago del Estero, en parte de la provincia de Jujuy y en el interior de comunidades de origen boliviano, en la provincia de Salta y Tucumán.
    La lengua quechua, al igual que otras lenguas aborígenes ya desaparecidas, tuvo una convivencia secular con el español. De aquel contacto entre ambas lenguas podemos explicar ciertos rasgos fonológicos, semánticos y morfosintácticos que están presentes en el habla regional y que son ajenos al español de la península.
    En el caso particular de Tucumán, el contacto con la lengua quechua no sólo tiene que ver con la presencia de la misma en el territorio de la provincia, hasta bien entrado el siglo XX, sino que también se explica por el éxodo masivo de habitantes de Santiago del Estero hacia la llanura tucumana para la época de la cosecha de la caña de azúcar, hasta fines de la década del ’70, lo que produjo un intercambio cultural, que aún hoy se percibe. No se puede entender la cultura del este de la provincia de Tucumán, sin tener en cuenta la inmigración santiagueña de décadas (Alderetes 2001: 36).
    En la actualidad, hay áreas donde el quechua se ha extinguido hace más de un siglo, es decir, ya no hay lenguas en contacto, y sin embargo, perviven y se reproducen rasgos en el español que nos remiten a la lengua aborigen.  No hay estudios lingüísticos ni sociolingüísticos que hayan centrado su interés en la evolución de la lengua receptora y que expliquen este fenómeno.
    En los siguientes ejemplos vamos a mostrar algunas influencias de la lengua quechua en los niveles semánticos, fonéticos y morfosintácticos en el español hablado en Tucumán, en personas jóvenes, monolingües en español y que viven en zonas que no tienen contacto con quechuahablantes.

-    Señorita, el Juanchi me ha chukchao!
-    Bueno, pero te ha hecho jugandito.
 
-    José, traemélo un balde con agua. Pero unito nomás.
-    Ite traéndolo vos, que yo casi mi cáido recién.

-     ¿Cómo has amanecido?
-    Poco poco he dormido.
-    ¿Qué haciendo te has desvelado?
-    Es que unos machaos no me han dejado dormir.

    La influencia del quechua, lengua grave, puede verse por ejemplo a nivel fonológico en la acentuación de ‘cáido’ por ‘caído’. A nivel semántico, en el empleo de chukchar del quechua chukchay ‘tirar de los cabellos’, ‘machado’ del verbo quechua machay ‘emborracharse’.
    También hay interferencia semántica en el particular uso del gerundio, como en: ‘¿qué haciendo?’ en lugar de ‘¿por qué?’ o ‘¿cuál es la causa?’, del español estándar.
    El uso de ‘¿Cómo has amanecido?’ es un calco del saludo quechua ¿Imayna paqarinki?, una forma da invitar al diálogo en el ambiente familiar.
    La forma –melo de ‘traemélo’, a pesar de su fisonomía hispánica, puede reflejar el refuerzo o la interferencia del sufijo verbal  -pa- del quechua, que indica que el emisor solicita que se realice una acción por él.
    En el español estándar, es impensable el uso de diminutivo en verbos o en adjetivos numerales, como en los ejemplos proporcionados ‘jugandito’ o ‘unito’, o la reduplicación de un adverbio o adjetivo como en ‘poco poco’, rasgo característico de la lengua quechua.
    En el caso del imperativo ‘ite’, se trata de una forma que tampoco puede ser explicada ni analizada desde el español normativo. Algunos investigadores han intentado incluso explicar esta forma como impuesta desde la época en que la misa era dada en latín y se concluía la ceremonia con la frase: “Ite missa est”. Como si una forma eclesiástica pudiera tornarse popular.
 

LA LENGUA, UN LUGAR DE PODER

    El hecho de que se busque defender la unidad de la lengua dominante, es una actitud que no puede ser vista como despojada de una ideología o sin una carga política o social. Desde la instauración de la república en Argentina se ha buscado construir una sociedad hegemónica y un Estado–Nación uniforme y homogéneo, con matriz europea.
    “La idea de impedir que las variedades lleguen a constituirse como lenguas autónomas y distintas de la variedad estándar vale lo mismo, en las situaciones de dominio y sometimiento, que negar a las comunidades que las hablan su derecho a ver reconocida su variedad como un instrumento de comunicación y de cultura situado a estos efectos al mismo nivel que la variedad estándar”. (Moreno Cabrera 2000: 60)
    Pretender el mantenimiento de la unidad de la lengua dominante, en todos los espacios geográficos, es negarle a las variedades regionales la existencia de procesos históricos y sociales propios, que naturalmente han acompañado su desarrollo.  Es imponer un modelo vertical de dominación. Es negar un espacio de poder lingüístico y cultural. Es desconocer el patrimonio cultural de una comunidad.
    “Así, un fenómeno natural explicable en términos estrictamente psicológicos y lingüísticos, puede adquirir, en el plano de las relaciones sociales, marcados contornos de opresión idiomática...” (Cerrón Palomino 1989: 154).


CONCLUSIÓN

    En la larga historia de vencedores y vencidos, algunas variedades idiomáticas han logrado ser dignificadas en tanto otras ven en peligro su desarrollo y supervivencia. Muchas de ellas son el producto del contacto durante siglos entre las lenguas aborígenes y la lengua dominante.
    El uso de variedades lingüísticas diferentes a la estándar es legítimo, según los contextos. Reconocerlas, valorarlas es el camino para superar la estigmatización y la intolerancia y permitir así a cada individuo sentirse cómodo en la lengua que le toca utilizar, como un derecho lingüístico que naturalmente debiera ser garantizado.



BIBLIOGRAFÍA

Alderetes, Jorge R.  (2001) El Quichua de Santiago del Estero. Tucumán: Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán.

Cerrón-Palomino, Rodolfo  (1990)  “Aspectos sociolingüísticos y pedagógicos de la motosidad en el Perú” en Cerrón-Palomino y Solís Fonseca Editores: Temas de Lingüística Amerindia.  Perú: Primer Congreso Nacional de Investigaciones Lingüístico - Filológicas.

Moreno Cabrera, Juan Carlos  (2000)  “La dignidad e igualdad de las lenguas”. Madrid:  Alianza Editorial. 

Taipe Campos, Néstor Godofredo  (1998) “Educación Intercultural: Propuesta para sociedades quechuahablantes” en  Serie Diálogo intercultural Nº 1.  Huancayo, Perú:  Sociedad Científica de Folklore y Etnología.

Tuson, Jesús  (1997) “Los prejuicios lingüísticos”. Barcelona, España: Octaedro Universidad.







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