Una oración quichua para
parar la tormenta
Atila Karlovich F.
Asociación Investigadores en Lengua Quechua
adilq@hotmail.com
PALABRAS CLAVE: quichua santiagueño / filología
y crítica de textos orales / folklore / religiones
precolombinas / evangelización / sincretismo / religiosidad campesina
RESUMEN
En las colecciones de Orestes Di Lullo (Cancionero) y Domingo Bravo (Cancionero
y Estado Acual) aparecen en total siete versiones de una oración/canción
quichua santiagueña "para parar la tormenta". Una de estas versiones
está, además, puesta en el contexto de un relato por demás
revelador. A pesar de que la mayoría de las versiones invoca a la
Virgen María, la interpretación del conjunto y los resquicios
que dejan las variantes, muestran cómo se mezclan cristianismo y creencias
prehispánicas en la religiosidad campesina de los quichuistas santiagueños.
El análisis demuestra además que el origen de esta oración
no está en la escritura culta de los curas, como lo suponía
la investigación hasta ahora, sino que se trata de un producto de
la oralidad, que si bien también fue aprovechado por los evangelizadores,
emana directamente de la cultura popular quichua. No es imposible que estemos
ante el más antiguo de los testimonios que se conservan en este idioma.
INTRODUCCIÓN
Es muy poco lo que sabemos de las antigüedades de la cultura popular
santiagueña, sencillamente porque antes del surgimiento del interés
por lo folklórico durante el siglo pasado esas cosas no interesaban
y muy poco quedó registrado. La falta de información entonces
invita a interpretaciones prejuiciosas. Una de ellas es la que supone que
la catequización de los indígenas fuera un éxito rotundo
y que de las religiones prehispánicas no quedaron más que
inofensivas leyendas que si bien no son compatibles con el dogma católico,
merecen indulgencia porque no pasan de mansos emergentes de la ignorancia
popular. Sin embargo, una lectura crítica de los pocos indicios y
testimonios que tenemos, podría llegar a demostrar que la catequización
no fue todo lo profunda y efectiva que se supone. Sabemos que durante toda
la época colonial hubo una notoria falta de sacerdotes dedicados
a la educación religiosa de los indígenas, tal cual sucedió
en todas las regiones periféricas de los virreinatos americanos.
Y esta situación no cambió durante el período independiente
ni tampoco ha cambiado en la actualidad. Así, los conocimientos del
cristianismo por parte de las masas indígenas y posteriormente campesinas
nunca superaron lo elemental y lo confuso, y la administración de
los sacramentos del bautismo y del matrimonio, solía quedar básicamente
en manos laicas. Cada tanto, cuando aparecía un cura, y si es que
aparecía, se "blanqueaba" la situación. Como la autoridad e
influencia del clero sobre indios y campesinos nunca fue profunda, las creencias
precristianas tuvieron una vigencia mucho más virulenta en los siglos
que van de Diego de Rojas a esta parte de lo que generalmente se supone o
se admite. Sólo hay que acordarse de la actitud militantemente anticristiana
- que no para ante la blasfemia indisimulada - en los vastos círculos
rurales que adhirieron secularmente a la salamanca y lo siguen haciendo
hasta nuestros días.
ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DEL MATERIAL
Un testimonio valioso que tenemos sobre la cultura
popular campesina, es la poesía religiosa que Domingo A. Bravo incluye
en sus recopilaciones: diez textos del Cancionero Quichua Santiagueño
(Bravo 1956), siete bajo Oraciones Rimadas y tres bajo Canciones (N°
99, 411 y 422) y uno que está en Estado Actual del Quichua Santiagueño
(Bravo 1965), dentro del relato N° 58.
Cuando Bravo en la Introducción al Cancionero se refiere al tema,
insiste con razón en el carácter laico, no religioso, de la
poesía quichua y sostiene en cuanto a las escasas composiciones sagradas,
las que él agrupa bajo el título "Oraciones Rimadas":
“Las mismas son verdaderas oraciones rimadas que no andan en el cantar
popular… Bien se ve que fueron preparadas para los actos litúrgicos
por los representantes de la iglesia católica y no por los trovadores
populares. Se descubre esta procedencia en el estilo, en el manejo
del idioma y en lo trabajado del verso, pues los temas, al parecer, han sido
desarrollados en castellano y vertidos luego en quichua. Fuera de los actos
litúrgicos no han llegado a la sabiduría popular, no se han
folklorizado. Han quedado en las oraciones escritas y algunos rezadores,
ya desaparecidos, que los habían aprendido para dichos oficios.” (Bravo
1956: 50).
Esta definición sin duda es válida y precisa para dos de
las composiciones, la oración N° 6 al Nazareno (Bravo 1956: 257
s.) y la N° 7 a la Virgen del Carmen (Bravo 1956: 258 s.),
que evidentemente fueron compuestas por curas ajenos al idioma y comunicadas
al folklorista Agustín Chazarreta por un tal Fermín Silva,
un quichuista rezador que parece haber sido encargado del canto religioso
en la iglesia parroquial de Tuama. Sin embargo no creemos que la falta de
"folklorización" signifique que este tipo de oraciones no haya impactado
en la cultura de la gente. Pensamos, al contrario, que estas oraciones fueron
aceptadas por los quichuistas como textos sacrales y cultos, igual que los
rezos latinos, cusqueños y castellanos, justamente por su lenguaje
extraño y su semántica ajena.
En cuanto a las composiciones bilingües N° 1 “Azucena pura” (Bravo
1956: 253 s.) y N° 2 “En la calle de la Amargura” (Bravo 1956: 254),
la opinión de Bravo se les puedea aplicar también, pero caben
muchas reservas ya que observamos un abigarrado encadenamiento de imágenes
que se suceden en ambas composiciones y que expresan, cuando menos, una
postura muy lírica y poco rígida frente a la ortodoxia doctrinaria.
De cualquier manera, nos parece que el estado de conservación de
ambas composiciones dificulta conclusiones definitivas.
Pero la tesis resulta claramente inaplicable para el resto de los textos,
o para el texto restante, mejor dicho. De hecho las Oraciones N° 3,
4 y 5, así como las Canciones N° 99, 411 y 422, y la oración
incluida en Estado Actual N° 58 son variantes de una misma oración,
que servía a los quichuistas hasta no hace tanto tiempo para conjurar
tormentas, ciclones y granizo. Esta cantidad de variantes habla por sí
sola y a las claras de la enorme difusión del rezo en toda la zona
quichua, ya que proceden de Atamishqui (versión Nº 1), Figueroa
(versión Nº 2), Avellaneda (versión Nº 3)
y Salavina (versión Nº 7) . Incluímos todas
estas variantes en el Apéndice y haremos referencia a ellas mediante
la expresión “versión Nº xx”.
El propio Bravo reconoce en una nota de pie de página, referida
a la Canción N° 422 (nuestra versión Nº 2):
“Es la única canción religiosa que ha llegado a folklorizarse…
y es conocida también… en los Dtos. Salavina y Avellaneda. Esta canción
no está en los cantos habituales sino se la cantaba y quizá
se la siga cantando actualmente, por nuestros "quichuistas", para que pare
la tormenta cuando azota con viento y agua.” (Bravo 1956: 250)
Aquí acierta Bravo. Sin embargo, por razones que expondremos más
adelante, no creemos que pueda hablarse de "folklorización" y de
todos modos nos parece que lo traiciona su propia tesis cuando concluye
en seguida (Bravo 1956: 250):
“Evidentemente estas composiciones son desprendimientos folklorizados de
la Oración N° 5” (nuestra versión Nº 6).
Como hemos visto, Bravo incluye seis versiones de la oración en
su Cancionero, pero coloca tres de ellas (las que toma de Di Lullo) bajo
Oraciones y tres (las que debe a informantes directos) bajo Canciones Quichuas.
Esto sugiere una clara dicotomía entre composiciones originales en
lenguaje culto y otras, derivadas de estas y "folklorizadas" en el boca
a boca popular. Veremos que esta discriminación, formulada así,
no resiste a ningún análisis, y si es que se puede hablar de
versiones populares y versiones cultas, estas coinciden sólo muy parcialmente
con las ubicaciones que les dio Bravo dentro del Cancionero.
Una comparación de las variantes nos muestra que hay un texto básico
que está presente en todas las variantes, en algunos casos incompleto,
en otros con agregados o cambios más o menos significativos. Esta
versión original tiene seis versos y está completa y sin agregados
en nuestra versión N° 2. Estos seis versos constituyen la versión
nuclear de la oración que consta de tres partes claramente diferenciadas:
invocación (versos 1 y 2), descripción de la situación
de emergencia (versos 3 y 4) y conjuro de esta haciendo referencia a la invocación
(versos 5 y 6).
Sin embargo la versión N° 1, que varía el esquema nada
más que en cuanto repite la tercera parte, el conjuro, parece a todas
luces más cercana a una postulada versión original que podríamos
llamar versión N° 0. En primer lugar es evidente su mayor antigüedad,
ya que conserva formas que en la época de su recopilación
(y probablemente también en la época a la que hacen referencia
las informantes), ya eran arcaicas: *taripa(a)rqa y *sayarerqa, sustituidas
en el dialecto santiagueño actual por taripa(a)ra y sayakora. En
el primer caso se trata solamente de la forma del pasado: el sufijo indicador
de tiempo pasado -rqa se muta en -ra. En el segundo caso, además
nos encontramos con el sufijo incoativo -ri que en el lenguaje actual no
suele utilizarse con la raíz saya-. En santiagueño moderno
la misma idea se expresaría con el intransitivo sayakora. No es fácil
establecer en qué época se da el tránsito de estas
formas, pero pareciera que fue una evolución paulatina, entre
la segunda mitad del siglo XIX y los primeros decenios del siglo XX. Tenemos
dos indicios ciertos: en los Cancioneros las formas antiguas todavía
aparecen ocasionalmente, y en uno de los vocabularios más antiguos
que poseemos, Gancedo (1895), aparece tanto uiuarkani (*uywarqani) como
también deeasacarancu (deeasa karanku), cuteranquichu (kuterankichu)
y otros ejemplos más. Lamentablemente el más antiguo de los
vocabularios, el de Hutchinson [1862] (1945) no da ningún ejemplo.
Por otra parte creemos que nuestra versión N° 1 merece prioridad
ante la N° 2 por dos razones adicionales. En primer lugar la claridad
del primer verso Birjen bella, bella i bella contrasta con la fórmula
confusa Birjen de la bella mamay de la versión N° 2. La segunda
razón nos parece estar en la curiosa desinencia -i de santisimi.
En principio puede tratarse sencillamente de un error por -a (Versión
3: santísima madre de Dios) o por -u (Versión 1: madre del
santísimo Dios). En este caso caben las dos posibilidades sin que
ninguna de las dos tenga implicaciones doctrinarias de mayor envergadura,
aunque la segunda es sintácticamente más plausible. Sin embargo
no creemos que se trate de un error, sino de un elemento introducido por
un cura por cuyas manos pasó la oración. Se trataría
del genitivo masculino del latín que le debe haber sonado bien al
rimador políglota y al que se acostumbraron parte de los quichuistas
que utilizaron la oración, atribuyéndola a las "rarezas" que
implica el lenguaje sacro.
Ahora sí, si preferimos la invocación de la versión
N° 1, nos inclinamos por la descripción de la situación
de emergencia que brinda la segunda versión, ya que la de la primera
"teologiza" la emergencia de la tormenta transportándola a un plano
espiritual e introduciendo a Jesús como elemento descolgado sin solución
de continuidad. El conjuro, finalmente, es llamativamente idéntico
en ambas versiones, hasta en la utilización del incoativo sayariy.
Así que podemos reconstruir la hipotética versión Nº
0 aproximadamente de la siguiente manera:
Birjen bella, bella i bella,
santisimu Dyuspa maman,
pampa atun chawpinllapi
wayra sinchi taripawarqa.
Sutiykita soqariptiy
chayllapimi sayarerqa.
A primera vista se trata aquí de un rezo a la Virgen para que esta
salve de la tormenta a los que la invocan. Si bien la invocación
a la madre de Dios remite expresamente al ámbito de la religiosidad
oficial, hay algo que no se condice con su supuesto carácter cristiano.
Para clarificar las cosas recurrimos al relato N° 58 del Estado Actual
del Quichua Santiagueño. Las informantes son dos mujeres del departamento
de Atamishqui que le cuentan al recopilador que en su niñez (es decir
allá por la década del 20 del siglo pasado) el finado Pedro
Santillán les contaba y enseñaba lo siguiente:
"Cuando se embravezca la tormenta, hijitos, así han de cantar, porque
hace mucho tiempo un alma había cantado en una isla cuando ellos
anduvieron juntando algarroba. Había venido un ciclón de viento
con agua y piedra. El que estaba atendiendo había estado parado,
afirmado en un algarrobo, y ahí el alma había cantado diciendo:
( ... sigue la versión N° 1 de la oración ...) Cuando
cantó diciendo así, hijitos, ahí nomás había
parado - así nos solía contar el finado Pedro Santillán.
Por eso nosotros solemos cantar ahora cuando viene ciclón de viento…
Nosotros solemos cantar así y entonces suele calmar; por eso nosotros
creemos que eso es verdad.” (Bravo 1965: 216).
Pedro Santillán por lo visto era de los viejos que saben, un tata,
como dicen con respeto en el campo, un sabio campesino, un eslabón
necesario en la cadena que transmite la tradición. Santillán
les enseña a las chicas una oración para cantar en caso de
tormentas bravas y al mismo tiempo les da la explicación mítica
de su origen. Las chicas, las informantes, a su vez, retransmiten la tradición,
ratificando la creencia e insistiendo en su comprobada eficacia. Desde este
contexto notamos enseguida que la estructura de la oración no se
condice con la habitual en la oración cristiana, donde a la invocación
y a la descripción de la emergencia sigue siempre el ruego, sea directamente
a Dios o a la intercesión de algún santo: "te ruego, sálvame
de esta emergencia".
Llama la atención también que la descripción misma
de la emergencia no se refiere a una tormenta concreta, como lo hacen los
rezos católicos ("de esta emergencia"), sino que evoca una tormenta
que pertenece al orden mítico. Esto lo expresa claramente el verbo,
que nombra un hecho que sucedió en un pasado remoto, pero sobre el
cual no cabe ninguna duda: no utiliza el tiempo narrativo tan usado en el
quichua para referir acontecimientos del pasado sobre los cuales el narrador
no puede tener certeza, sino el pretérito que habitualmente presupone
la experiencia personal. Esto lo refuerza la primera persona (yo) que identifica
al rezador con el personaje que protagonizó la tormenta en épocas
ancestrales. Para aplacar la tormenta concreta se trata de evocar y actualizar
aquella tormenta mítica con las palabras y la melodía correctas,
levantando el nombre de la Virgen. Esto es un conjuro, un acto ritual de magia
de carácter antropológico en el sentido de que este esquema
es común a todas las culturas humanas. El catolicismo, por ejemplo,
lo conserva en las palabras de la Consagración que, correctamente pronunciadas
por persona autorizada, "transubstancian", como dice el término técnico
escolástico, el pan en cuerpo y el vino en sangre de Jesucristo, no
en forma metafórica, sino real.
Pero volvamos a la explicación de Santillán, a la etiología
del canto formular. En primer lugar cuenta que sucedió unayqa (hace
mucho tiempo), es decir en el tiempo mítico que está fuera
de la historia. Hay tres protagonistas: un alma, es decir un ser sobrenatural,
un sujeto plural y anónimo (ellos) y un sujeto destacado (chá
atendes sayajjqa, el que estaba atendiendo… parado) quien recibe y transmite
el mensaje del alma. El contexto de la historia fácilmente puede
pasarse por alto, pero es por demás significativo: ellos, es decir
la comunidad, están juntando taqo (algarroba) y el que atiende,
es decir el destacado, el oficiante, el mediador, está afirmado en
un taqo (algarrobo) cuando el alma le canta la oración, le revela
la fórmula ritual, que de ahora en más sirve para conjurar
tormentas. Sin que nos animemos a interpretaciones aventuradas, se sabe
por múltiples indicios que la religión prehispánica
de los indígenas comarcanos de la zona que comprende Santiago tenía
que ver con la tormenta (hasta se conoce el nombre de un dios de la tormenta,
Kakanchik) y que en sus ritos el algarrobo era un lugar sagrado y la aloja
la bebida ritual que acompañaba los oficios. La insistencia de Santillán
en el tema del taqo por lo tanto no es casual.
La narración que Bravo recogió en Atamishqui nos saca de
dudas sobre el origen de a oración. Por lo menos sabemos ahora que
no puede tratarse ni de una "oración rimada" perpetrada por algún
hábil cura extranjero ni mucho menos de un "desprendimiento folklorizado"
de un texto de origen culto. Muy por el contrario, estamos ante un producto
que emana directamente de lo más profundo de la cultura popular quichua
y cabe incluso la presunción de que se trate, netamente, del más
antiguo de los testimonios que se conservan en este idioma.
Nos hemos limitado hasta aquí a las versiones N° 1 y N°
2, que sin duda recogen con mayor fidelidad el espíritu original
y la letra del antiguo conjuro. Si echamos un vistazo sobre las versiones
N° 3 y N° 4 nos damos cuenta de que ambas dependen, como la N°
1 y la N° 2, directa o indirectamente de la postulada versión
Nº 0, pero que las dos se alejan de la actualización ritual
de la fórmula mágica prescindiendo de la primera persona.
La cuarta acusa relación directa con la primera por la imagen pampa
Jesucristopi y por el amago de repetición llojjsiptin/soqariptin,
lo que en la primera se justificaba como refuerzo del conjuro mágico.
Es llamativo que la fórmula invocatoria a la Virgen no coincida en
ninguna de las versiones, e igual de llamativo es que la fórmula final
chayllapimi sayarera, con su forma verbal desconocida en el lenguaje cotidiano,
sea común a las cuatro.
Saltemos ahora de la versión Nº 4 directamente a la Nº
6. Acordémonos de que esta versión es la que Bravo postulaba
como original del cual dependían las demás versiones "folklorizadas".
Fiel a su prejuicio de que las "oraciones rimadas" eran producto de la pluma
de los curas, eligió esta, tal vez la menos indicada de todas, como
matriz porque sin duda es de todas a la que más se le nota la intervención
clerical no quichuista. Hay que tener en cuenta que el estado de conservación
de este texto es tan calamitoso que una reconstrucción responsable
es prácticamente imposible, por lo tanto no vale la pena insistir
demasiado ni en las torpezas aidiomáticas del autor ni en los indisimulables
desajustes doctrinarios. De cualquier manera, y esto es lo que nos importa
en este contexto, notamos en seguida, desde el primer verso, un espíritu
católico ajeno al original: el imperativo del primer verso, rretiray,
implica precisamente ese ruego cristiano que no habíamos hallado
en las versiones populares. En realidad es exagerado hablar en este caso
de una versión de la misma oración. Lo que hace el autor es
colgarse de la (conocida) oración contra la tormenta para transponer
la situación a lo metafórico y enhebrar algunas reflexiones
sobre la condición culposa del ser humano frente a Dios (tukuy kayku
kulpayojjqa -correctamente tendría que haber utilizado el inclusivo
kanchis-) y pedir la intercesión de la Virgen para que nos hagamos
merecedores de la salvación.
También la versión N° 7 puede deberse a la pluma de un
cura o tal vez de un quichuista letrado y sensible. Cabe esta posibilidad
porque es poco probable que un teólogo profesional apostrofe a la
Virgen como Dyus Yayap maman, a pesar de que la voz yaya en el dialecto santiagueño
haya perdido el sentido de padre y más bien signifique santo. También
aquí hay una transposición de la situación original
de la tormenta al plano espiritual. Esta tormenta metaforiza el carácter
de desamparo, el campo tormentoso de la condición humana (mana amparoyojj
sayaptiy). Sólo la presencia mediadora, el manto que la Virgen le
extiende, es capaz de redimir al hombre de su condición precaria y
devolverlo de la muerte espiritual a la vida (wañusqat bolyachiara).
Si bien el que escribió estos versos tampoco es un quichuista seguro
de su lenguaje (pampachiaptin en lugar de pampachiaspa, admitiendo que se
trata de un error que suelen cometer incluso los hablantes) no cabe duda
de que estamos ante una pieza de poesía religiosa lograda y bella
que adapta inteligentemente la difundida oración quichua a la mística
cristiana y a las necesidades de la evangelización.
Ahora sí, echemos un vistazo sobre la variante N° 5, sin duda
la más misteriosa y difícil de interpretar. El desconcierto
que experimentamos ante este texto, no lo podemos negar, es profundo. Es
que casi suena a poema surrealista y además tenemos que suponer que
el texto así como lo tenemos está deturpado. Pero así
es como fue comunicado a Di Lullo quien lo recopiló y tradujo como
pudo y, hay que reconocerlo, sin prejuicios. Bravo, también desconcertado,
tradujo en cambio tratando de "normalizar", es decir de adaptar a lo esperable
lo revulsivo del texto. Convengamos de entrada que con la información
que tenemos es imposible interpretar a fondo. Lo que sí podemos decir,
es que la Virgen invocada en las otras versiones está ausente, ha
sido sustituida por el simi 'rimajj, una boca que habla y que tiene manifiestas
y agresivas connotaciones de deidad femenina (sinturitayojj, ñuñupas
ñeqejj). La boca que habla podría tener que ver el alma del
relato de Santillán, pero al mismo tiempo se identifica con la boca
del oficiante que para el conjuro se estaría invistiendo de cualidades
femeninas (noqa sinturitayojj…, simi rimajj). Ya nos había llamado
la atención en las versiones populares que la invocación de
la Virgen se realizaba en cada caso con palabras diferentes, lo que sugiere
que todavía no había cuajado una fórmula generalizada
de invocación. Pero en todos los casos el adjetivo bella y la cualidad
materna estaban presentes. ¿No será que en el contexto de
estos conjuros la Virgen estaría sustituyendo otra deidad femenina,
trátese de la Pachamama andina o de otra diosa de procedencia comarcana,
que comparte con ella su condición de madre y mujer bella, cuya identidad
sin embargo se pierde en los agujeros negros que causó el afán
extirpador de los evangelizadores y el desinterés por la cultura
popular de los campesinos santiagueños? Y una pregunta más,
harto especulativa eso sí. Nos intriga el verso uchajj mana manchajj.
Si bien la forma uchajj no queda del todo clara pudiendo tratarse de una
corrupción de ucha o de uchayojj, sí parece seguro que se
trata de la raíz ucha- (*hucha-) que significa culpa, delito y que
los evangelizadores identificaron con el concepto cristiano de pecado. Uchajj
mana manchajj podría interpretarse entonces como el pecador que no
teme, es decir el que transgrede la ley, los mandamientos sin temor. ¿Podría
ser una referencia a una diosa más poderosa que el dios de los cristianos,
una deidad que transgrede impunemente el concepto de pecado impuesto por
el dios de Castilla? ¿Podría tratarse de una flecha teológica
envenenada, agresivamente anticristiana?
Poco más podemos aportar para dilucidar el misterio de este oscuro
rezo. Sin embargo traemos a colación dos textos que tal vez no contribuyan
a esclarecer nada, sino a ponernos más perplejos todavía.
Uno lo encontramos en Relación de Antigüedades deste Reino del
Perú de Juan de Santa Cruz Pachacuti Yanqui Salcamaygua, un indio
cristianizado de noble estirpe que tenía buena formación intelectual
e información directa sobre las antigüedades de la cultura incaica
y que escribió su tratado sobre la historia de los Incas en la segunda
década del siglo XVII. Refiriéndose a la época del
4° Inca Tupac Yupanqui y en su afán por demostrar que los incas
ya combatían el politeísmo cita las siguientes palabras que
el Inca utilizaba contra los
“(...) huacas, como conjurándoles en nombre del Hazedor deziendo
anssí: Hanan pachap, hurin pachap, cocha mantarayacpa, camaquimpa;
tocuy atipacocpa, sinchi ñauiyocpa; manchay simiyocpa; "cay cari
cachon, cay uarmi cachon" ñispa camacpac sutinuammi camachiyque: ¿Pin
canque? ¿Maycanmi canque?¿Ymactan ñinqui? ¡Rimay,
Ñiy! (En el nombre del Creador del mundo de arriba, del mundo de abajo,
de la extensión del mar, del todo poderoso, del que tiene vista potente,
del que tiene palabra temible; del que creó diciendo:. "sea este hombre,
sea esta mujer", te ordeno: ¿Quién eres? ¿Cuál
eres? ¿Qué dices? ¡Habla, di!)” .
Desde luego no queremos exagerar la importancia de este texto para la exégesis
de nuestra oración santiagueña ni queremos fatigar los paralelismos,
pero no deja de ser llamativo que el vocabulario utilizado en ambos tienen
notables coincidencias. De cualquier manera se puede asegurar que el formulismo
de los conjuros incaicos (Santa Cruz Pachacuti utiliza para esto el término
yaccarcay (yaqarkay) que significaría conjurar) podría haber
influido en los primeros versos de nuestra oscura versión.
Y sólo para aumentar el desconcierto aportamos otro texto, tan "surrealista"
como la citada oración, pero de un ámbito muy diferente. Se
trata de una rima infantil, un non-sense verse, como dirían los ingleses,
en el que aparecen en un contexto desacralizado y aparentemente disparatado
varios, uno diría demasiados, de los elementos con los que nos encontramos
en los textos que analizamos en este trabajo: la isla, el algarrobo (además
del huiñaj que es otro árbol sagrado de la religión
prehispánica), el canto, el seno, la cinturita, el nombre de María,
y la pregunta ritual ¿maypi rinki? que se toca con el conjuro incaico.
La rima (N° 124) se encuentra en el Cancionero de Bravo y dice así:
Yutitu, yutitu, ke maypi rinki?
Islapi, islapi, ke berde mikojj.
Taqopi lloqan, kantan,
wiñajjpi lloqan, silban,
María ñuñun paspasapa,
tiay Lorenza pupun qellu,
tuajjpi bibin, / qoypa sinturita. (1956: 120 s.)
Estos versos Bravo los traduce como sigue: ¿Perdicita, perdicita,
a dónde vas? / A la isla, a la isla, a comer verde. / Sube al algarrobo
y canta, / sube al huiñaj y silba. / María de senos llenos
de paspa, / mi tía Lorenza de ombligo amarillo / vive en el chajá,
/ cinturita de coy.
A MODO DE CIERRE
Sin llegar a ninguna conclusión, sospechando sincretismos que conjugan
toda la dramática historia del tan menospreciado pueblo campesino
santiagueño, dejando abiertos caminos que conducen tanto al impuesto
pero nunca enteramente asumido cristianismo como al mundo andino y a las
desconocidas religiosidades de kakanes, lules, sanavirones y diaguitas, lo
dejamos ahí.
BIBLIOGRAFÍA
Bravo, Domingo A. (1956). Cancionero Quichua Santiagueño, Contribución
al Estudio de la Poesía Quichua Santiagueña. Tucumán:
Universidad Nacional de Tucumán.
----- (1965). Estado Actual del Quichua Santiagueño.
Cuadernos de Humanitas Nº 19. Tucumán: Universidad Nacional
de Tucumán.
Di Lullo, Orestes (1940). Cancionero Popular de Santiago del Estero.
Buenos Aires.
Gancedo, Alejandro (1895). Principales voces del Idioma Quichua (adulterado)
en esta Provincia. en: Memoria descriptiva de Santiago del Estero. pp. 295-300.
Buenos Aires.
Hutchinson, Thomas [1862] (1945). Ejemplos de la lengua quichua. en: Buenos
Aires y otras Provincias Argentinas. Traducción de Luis V. Varela.
pp. 364-366. Buenos Aires: Editorial Huarpes.
Karlovich, Atila (2003). Para que pare la Tormenta. Una oración
quichua entre la ortodoxia y el paganismo. En: Suplemento Educación
y Cultura, Nuevo Diario, 12/10/2003. Santiago del Estero. (disponible en
Internet: http://usuarios.arnet.com.ar/yanasu/karlovich.htm)
----- (2004). El Cristo Nazareno: Una oración
quichua y un Dios americano. En: Suplemento Educación y Cultura,
Nuevo Diario, 11/1/2004. Santiago del Estero.
(disponible en Internet: http://usuarios.arnet.com.ar/yanasu/karlovich.htm)
Santa Cruz Pachacuti Yamqui, Juan de [1613] (1992). Relación de
Antigüedades deste Reino del Perú. En: Varios: Antigüedades
del Perú. Edición de Henrique Urbano y Ana Sánchez.
Madrid: Historia 16.
TORMENTA SAYAKUNANPAJJ
Fináw Pedro Santellanqa kwentaajjniyku kara,
waas kaptiykoqa noqayku nispa:
- Tormenta piñakuptenqa, wawitaykuna, kaynatami kantankish, porke
unayqa suj alma kantasa kara suj ijlapi taqota pallas puriptinkuna. Amusa
kara siklon de byento i agwa i rumi. Chá atendes sayajjqa suj taqopi
afirmakus i chaypi alma kantasa kara nispa:
Birjen bella, bella i bella,
santisimu Dyuspa maman,
pampa Jesús chawpinpimi
rumi jwerte taripaarqa.
Sutiykita soqariptiy
chayllapimi sayarerqa,
sutiykita soqariptiy
chayllapimi sayarerqa.
Chayna nis kantaptenqa, wawitaykuna, sayakusqa - nis
kwentaajjniyku kara wañojj Pedro Santellanqa.
Chayrayku noqaykoqa kantajj kayku kunanqa amuptenqa
siklon de byento i agwa o, en fin, rumi, chaynas kosas amuptenqa. Noqayku
kantajj kayku i kalmajj; chayrayku noqaykoqa kreejj kayku syerto kasqanta.
PARA PARAR LA TORMENTA
El finado Pedro Santillán nos solía contar
cuando nosotros éramos niños diciendo:
- Cuando se embravezca la tormenta, hijitos, así
han de cantar, porque hace mucho tiempo un alma había cantado en
una isla cuando ellos anduvieron juntando algarroba. Había venido
un ciclón de viento con agua y piedra. El que estaba atendiendo había
estado parado, afirmado en un algarrobo, y ahí el alma había
cantado diciendo:
Virgen bella, bella, bella,
madre del santísimo
Dios,
en el medio del
campo, Jesús,
piedra fuerte
me alcanzó.
Tu nombre cuando
levanté,
ahí nomás
paró;
tu nombre cuando
levanté
ahí nomás
par.
Cuando cantó diciendo así, hijitos, había
parado - diciendo así nos solía contar el finado Pedro Santillán.
Por eso nosotros solemos cantar ahora cuando viene ciclón
de viento y agua, o, en fin, granizo o cosas así. Nosotros solemos
cantar así y entonces suele calmar; por eso nosotros creemos que
eso es verdad.
BRAVO: Finao Pedro Santellancka cuentaajniycu cara, huaas captiycocka nockaycu
nispa: / - Tormenta
piñacuptencka, huahuitaycuna, caynatami cantanquish porque unaycka
suj alma cantasa cara suj ijlapi
tackota pallas puriptincuna. Amusa cara ciclón de viento y agua
y 'rumi. Chá atendes sayajcka suj tackopi afirmacus y chaypi alma
cantasa cara nispa: / - "Virgen bella, bella y bella, / santicimu
diuspa maman, / pampa Jesus chaupinpimi, / 'rumi juerte tariparcka /sutiyquita
sockarípty / chayllapimi sayarercka; / sutiyquita sockarípty
/ chayllapimi sayarercka". / Chayna nis cantaptencka huahuitaykuna sayakuscka
-
nis cuentaajniycu cara huáñoj Pedro Santellancka. / Chayraycu
nockaycocka cántaj caycu cunancka amuptencka ciclón de viento
y agua o, en fin, 'rumi chaynas cosas amuptencka. Nockaycu cántaj
caycu y cálmaj, chayraycu nockaycocka créej caycu cierto
casckanta.
(El finado Pedro Santillán nos solía contar cuando nosotros
éramos niños diciendo: / - Cuando se embravezca la tormenta,
hijitos, así han de cantar porque hace mucho tiempo un alma había
cantado en una isla cuando ellos anduvieron juntando algarroba. Había
venido un viento huracanado con agua y piedra (granizo). El que estaba atendiendo
había estado parado, afirmado en un algarrobo, y oyó que el
alma había cantado diciendo: - "Virgen bella, bella y bella, / santísima
madre de Dios, / en tu pampa (campo), Jesús, / piedra fuerte me ha
alcanzado, / tu nombre cuando he levantado / ahí nomás se
detuvo; / tu nombre cuando he levantado / ahí nomás se detuvo."
/ Cuando cantó diciendo así, hijitos, ahí nomás
había parado - diciendo así nos solía contar el finado
Pedro Santillán. / Por eso nosotros solemos cantar ahora cuando venga
ciclón de viento y agua o, en fin, granizo o cosas así. Nosotros
solemos cantar así y entonces suele calmar; por eso creemos que es
verdad.)
BIRJEN DE LA BELLA MAMAY
Birjen de la bella mamay,santisimi Dyuspa maman,pampa atun chawpillapiwayra
sinchi taripaara,sutiykita soqariptiychayllapimi sayarera.
Virgen de la bella madre mía, madre del santísimo Dios,
en el medio nomás de un campo grande un viento fuerte me alcanzó,
y cuando levanté tu nombre ahí nomás paró.
BRAVO: Virgen de la bella mámay, / santisimi Diuspa maman, / pampa
atun chaupillapi / huaira sinchi taripaara, / sutiyquita sockariptiy / chayllapimi
sayarera. (Virgen de la bella madre mía, / santísima madre
de Dios, / en el medio nomás de un campo grande / un viento fuerte
me alcanzó, / y cuando levanté tu nombre / ahí nomás
paró.)
DE LA BELLA Y DE LA BIRJEN
De la bella i de la Birjensuj pampapi, suj chawpipi,para, wayra taripaptin,Dyuspa
mamanpa sutintasoqariptin,chayllapimi sayarera. De la
bella y de la Virgen,en un campo, en un medio,cuando la lluvia y el viento
lo alcanzaron,cuando el nombre de la madre de Dioslevantó,ahí
nomás paró.
BRAVO: De la bella y de la virgen / suj pampapi, suj chaupipi, / para,
huaira, taripaptin / diuspa mamanpa sutinta / sockariptin / chayllapimi
sayarera. (De la bella y de la virgen / en una pampa, en un medio, / la
lluvia y el viento cuando lo alcanzaron / el nombre de Dios / cuando levantó
/ ahí nomás paró.)
BELAY, BELAY, BIRJEN BELLA
Belay, belay, Birjen bella,santisima Dyospa maman,suj pampa Jesucristopirishkaptin
wayra sinchi,llojjsiptin,sutiykita soqariptin,chayllapimi sayarera.
Vedla ahí, vedla ahí, virgen bella,santísima madre
de Dios,en un campo en Jesucristocuando estuvo yendo un viento fuerte,cuando
salió, cuando tu nombre levantó,ahí nomás paró.
DI LULLO: Velay, velay, Virgen bella, / Santísima Diospa maman,
/ Buj pampa Jesucristopi / Rillcaptin huaira sinchi / Llojaiptin sutiiquita
speckariptin / Chai llapini sayarera. (He aquí, Virgen bella, / Santísima
madre de Dios / cuando en el campo de Jesucristo / Corre el viento fuerte,
/ Y tu nombre levanto / Ahí nomás se para.)
BRAVO: Velay, velay, Virgen bella, / Santísima Diospa maman, / suj
pampa Jesucristopi / 'rishcaptin huaira sinchi / sockariptin sutiyquita
sockariptin / chayllapimi sayarera. (Vedla ahí, vedla ahí,
Virgen bella, / Santísima madre de Dios, / en un campo de Jesucristo
/ cuando estuvo llendo un viento fuerte / levantó y cuando tu nombre
levantó / ahí nomás paró.)
SIMI RIMAJJ
Simi rimajj,Uchajj mana manchajj.Ñawi qaajj,Uchajj mana manchajj.Noqa
sinturitayojj,Ñuñupas ñeqejj,Simi rimajj.
Boca que hablaCulpa que no temeOjo que veCulpa que no temeYo con cinturitay
seno que golpeaBoca que habla
Pampa chawpipimiWayra sinchi apiara,qampajj sumajj sutiykita soqariptiy,
chayllapi sayakorqa. En medio del campoun viento fuerte
me tomócuando para ti tu lindo nombre levanté, ahí
nomás paró.
DI LULLO: Simi rimaj. / Uchaj mana manchaj / Ñaui raaj, Uchaj mana
manchaj. Nocka cinturitayoj, / Ñuñopas nekej, / Simi
rimaj. / Pampa chaupipimi / Huaira sinchi apiara, / Kampaj sumaj sutiihita,
/ Sokariptin chayllapi sayakorka. (La boca habla. / No tiene miedo al pecado
/ El ojo mira, / No tiene miedo al pecado / Idolo con cinturita, Pecho que
nutre, / Boca que habla. / En medio de un campo / Un viento fuerte me tomó,
/ Tu nombre lindo (a la Virgen) / Levanté y ahí nomás
se paró.)
BRAVO: Simi 'rimaj, / úchaj mana mánchaj, / Ñahui
ckáaj, / úchaj mana mánchaj. / Nocka cinturitáyoj,
/ ñuñupas néckej, / simi 'rimaj. / Pampa chaupipimi
/ huaira sinchi apiara, / ckampaj sumaj sutiyquita / sockaríptiy chayllapi
sayakorka. (Boca que habla / y que no suele manchar el pecado, / ojo que
ve / y que no suele manchar el pecado, / voy también hacia tu dulzura,
/ yo con cinturita / boca que habla. / En medio del campo / un viento fuerte
me tomó, / cuando para ti tu lindo nombre / levanté ahí
nomás paró.)
BIRJEN MAMAY, RRETIRAY
Birjen mamay, rretiraywayra sinchiykita.Pampa atunpi taripaan:anchuchiara
Yayayqa.Mayqan yuyarachus Dyos yayayta? Rretiray, Birjen,tukuy kayku waasniyki.Amatajj
Dyos meresen kulpa,tukuy kayku kulpayojjqa.Qonqorian sayakorayku,Birjen
mamaykuta rrogayku,salbasyon mereses kayku. Virgen, madre
mía, retiratu viento fuerte.En un campo grande me ha alcanzado:me
alejó mi Dios.¿Quién lo recordó a mi Dios santo?Retira,
Virgen,todos somos tus hijos,Dios no merece culpa,y todos somos culpables.nos
pusimos de rodillas,a muestra virgen madre rogamosla salvación merecemos.
DI LULLO: Virgen mamai, retitai, / Huaira sinchi iquita / Pampa atumpi
taripan; / Llanchuchiara yayaika, / Mayckan yayarcuchu; / Dios yayaita,
Retirai, Virgen, / Tucui caicu huasniiqui; / Amataj Dios merecea culpa,
/ Tucui caicu culpa niojka / Concóriaj sayaj coraiko, / Virgen mamaicuta
rogaicu, / Salvación merecea caicu. (¡Virgen madre, retira
/ El viento fuerte / Que ha llegado al campo grande! / ¿Por qué
sera, Dios mío? / Retira, Virgen, / Somos culpables tus hijos / De
que no quiera hacerles Dios / Lo que merecen. / Todos con culpa, nos ponemos
/ De rodillas, / Para rogarte, Virgen madre, / Por la salvación.)
BRAVO: Virgen mámay, retiray, / huaira sinchiyquita, / pampa atunpi
taripaan; / anchuchiara yayaycka, / a mayckan yuyarachus / Dios yayayta.
Retiray, Virgen, / túcuy caycu huaasniyqui; / amátaj Dios merecen
culpa / túcuy caycu culpayojcka, / ckonckorias sayacoraycu, / Virgen
mamaycuta rogaycu, / salvación mereces caycu. (Virgen, madre mía,
retira, / tu viento fuerte, / en un campo grande me ha alcanzado; / Quién
lo recordó / a mi Dios? Retira, Virgen, / todos somos tus hijos; /
Dios no merece culpa / y todos somos culpables, / arrodillándonos
nos paramos, / a nuestra madre Virgen le rogamos / que merezcamos la salvación.)
TUTA YANAPI PURIPTIY
Tuta yanapi puriptiywayra chiri apiara,pampa chawpipi kutiptiy,mana amparoyojj
sayaptiyDyus Yayap maman llojjsera,mantunan pampachiaptinwañusqat
bolyachiara. Cuando anduve en la noche negrame tomó
un viento frío,cuando quedé en medio del campo,cuando estuve
parado sin amparo,salió la madre de Dios,y cuando me tapó con
su mantode muerto me hizo volver.
BRAVO: Tuta yanapi puríptiy / huaira chiri apiara, / pampa chaupipi
cutíptiy, / mana amparóyoj sayáptiy, / Dius yáyap
maman llojsera, / mantunan pampachiaptin / huañusckat voliachiara.(Cuando
anduve en una noche negra / me tomó un viento frío,
/ cuando quedé en medio del campo, / cuando estuve parado sin amparo,
/ salió la madre de Dios / y cuando me tapó con su manto /
de muerto me hizo volver.)