Lenguas Minoritarias y Patrimonio Cultural
Prof. Lelia Inés Albarracín
Asociación Investigadores en Lengua Quechua
adilq@hotmail.com
INTRODUCCIÓN
En los últimos años asistimos, desde
el punto de vista lingüístico y cultural, a una situación
de empobrecimiento al privilegiarse, en todos los ámbitos, el
aprendizaje de una lengua a la que se señala como universal, sin
importar demasiado el enriquecimiento que supone la diversidad. En lugar
de sumar, la sociedad dominante presiona por simplificar elementos del
patrimonio cultural, ignorando las lenguas y las culturas de las comunidades
minoritarias. La preocupación que a diario se muestra por la extinción
de especies animales y vegetales no se pone en evidencia, de la misma manera,
cuando de lenguas o culturas se trata.
En este trabajo analizaremos la situación
actual de una de las tres variedades dialectales de la lengua quechua que
se hablan hoy en la Argentina: el quichua de Santiago del Estero o "la
quichua", como la denominan sus hablantes, y que sólo en el territorio
provincial es hablada por más de 150.000 personas. Nos ocuparemos
de analizar además, algunas de las condiciones que facilitan el
proceso de extinción de una lengua minoritaria.
SITUACIÓN ACTUAL
Pocos ciudadanos argentinos tienen conciencia de habitar un país
multilingüe y pluricultural. En el último siglo las acciones
tendientes a fortalecer la cultura hispana y dominante, han actuado en desmedro
de las culturas autóctonas. Es por ello que muchos ignoran que una
parte de la población tiene aún hoy como lengua materna la
lengua quichua, una variedad dialectal del quechua, el idioma oficial del
imperio incaico, una de las civilizaciones más portentosas de América.
El quechua fue la lengua predominante en el NOA durante casi tres siglos,
de allí la notable influencia del quechua sobre el español
dialectal de la región. En los siglos posteriores, bajo la presión
del idioma español, el quechua se fue extinguiendo para quedar confinado
en algunas zonas de la puna jujeña y en la región central
de Santiago del Estero.
La unificación lingüística
que supone el uso del español como lengua oficial en nuestro país,
no impide que en catorce departamentos de la provincia del Santiago del
Estero, la lengua quichua continúe transmitiéndose oralmente
de generación en generación en una actitud desafiante para
los cultores de los valores occidentales.
En la actualidad, la mayoría de los quichuahablantes son criollos,
es decir descendientes de europeos y africanos nacidos en tierra americana
y el producto de su mestizaje con la población indígena.
Los portadores de esta lengua milenaria están, en su mayoría
confinados a las zonas más empobrecidas, confundiendo su alma
con el salitre, en tierras en las que no existe término medio entre
la sequía extrema y las inundaciones. Lengua ignorada y existencias
marginadas son las dos caras de una misma moneda a la que el poder condena
con su indiferencia, hacia el dolor más interno de un país.
ABANDONO Y NEGACIÓN DE UNA LENGUA
En las últimas décadas se ha producido
un éxodo masivo del campo hacia los centros urbanos, por causas
como las siguientes: la escasez de tierra utilizable que no permite brindar
ocupación a la mano de obra disponible, la escasez de oferta laboral
fuera del área agropecuaria y el impacto que ejercen los medios
de comunicación con la introducción de nuevas formas de vida,
impuestas por el sistema capitalista, que promueven la alienación
y los valores occidentales, entre otras (Gugenberger 1989: 182). Esto
ha dado lugar a la aparición de poblaciones urbano–marginales,
cuyos habitantes en muchos casos son quichuahablantes que, en el nuevo
entorno, continúan siendo víctimas de procesos de marginación
y discriminación, no sólo cultural sino también
económica y social.
La discriminación y la migración
son factores que favorecen el abandono o la negación de una lengua
por parte de sus hablantes, al sentir que son estigmatizados por hablar
una lengua diferente, pero no son los únicos factores, también
lo es el sistema educativo: se impone un modelo educativo occidental que
no tiene en cuenta la idiosincrasia de los pueblos culturalmente distintos.
Así los niños quichuahablantes abren libros que los ignoran:
en los textos no están presentes su lengua, ni sus creencias, ni los
relatos que escuchan de sus mayores, ni las coplas que conservan los hablantes,
es decir elementos de un patrimonio cultural único, construido desde
épocas prehispánicas hasta la actualidad.
A pesar del discurso oficial, que pretende hacer creer que la enseñanza
de la lengua quichua se ha establecido en todos los niveles educativos,
podemos afirmar que la comunidad quichuahablante de Santiago del Estero,
no goza del derecho expresado en el artículo 29 de la Declaración
Universal de Derechos Lingüísticos: “Toda persona tiene derecho
a recibir la educación en la lengua propia del territorio donde
reside”.
El sistema educativo privilegia los valores urbanos–occidentales,
prueba de ello es que actualmente en toda la provincia de Santiago del
Estero hay una única escuela con un solo maestro en el Departamento
Figueroa que se ocupa de la enseñanza de la lengua quichua, pero
no como vehículo de instrucción, es decir los niños
no son alfabetizados en su lengua materna, sino como materia de estudio.
Existe un campo fértil que posibilitará,
en algunas décadas, la extinción de una lengua que forma
parte del patrimonio cultural argentino. Seguramente los intelectuales,
sobre todo aquellos que pertenecen a la provincia de Santiago del Estero,
afirmarán una vez más que la "lengua quichua no desaparecerá
porque los hablantes seguirán existiendo", a lo que se puede
responder con las palabras de Tusón (1997: 119) “...Para lograr
que una lengua desaparezca no es necesario asesinar a sus hablantes (...)
Basta con la persuasión, con la extensión de los prejuicios
y con la promoción de la desigualdad: hay lenguas más y menos
cultas, más y menos internacionales, más y menos progresistas".
Paradójicamente lo señalado se da en un país
que se autoproclama democrático, pero en el cual los derechos de
las minorías no son tenidos en cuenta. Dice Sábato que: "La
democracia no sólo permite la diversidad sino que debiera estimularla
y requerirla. Porque necesita de la presencia activa de los ciudadanos para
existir, de lo contrario es masificadora y genera indiferencia y conformismo".
(Sábato 2000: 102).
Es así entonces que a esta realidad de marginación
y pobreza se suma la indiferencia de las autoridades que se traduce
en desconocer la cantidad de argentinos que viven esta triste
realidad de marginación por no hablar la lengua oficial.
Un ejemplo de la indiferencia hacia las minorías, ha sido
la versión 2001 del Censo Nacional. A pesar de haber incorporado
una consulta a los ciudadanos acerca de su pertenencia o descendencia de
algún grupo aborigen, no se ha indagado acerca de la lengua materna
de los habitantes de este país. No hay fuentes que permitan conocer
la cantidad de hablantes de lenguas como el guaraní, el quichua,
el mapuche, el toba.
De todas formas hay que reconocer que si se hubiera interrogado sobre
cuál es la lengua materna de cada ciudadano, muchos hubieran negado
su condición de vernáculohablantes por temor a ser estigmatizados.
Es decir seguiremos desconociendo la cantidad de hablantes de lenguas minoritarias,
o dicho de otra manera la cantidad de argentinos que no caben en
este proyecto de país monolingüe y unicultural, impuesto por
la cultura dominante.
LA ESCUELA Y LA CONSERVACIÓN DE LA LENGUA
Comenzamos esta parte del trabajo con una reflexión de Ernesto
Sábato que bien podría aplicarse a este caso: "Estamos
a tiempo de revertir este abandono y esta masacre. Esta convicción
ha de poseernos hasta el compromiso" (Sábato 2000: 22).
Los ministerios de educación provinciales, como en el caso
de Santiago del Estero, no tienen en cuenta la función de la lengua
materna para el desarrollo cognoscitivo y afectivo de los niños
quichuahablantes y el castellano se convierte en la única lengua
de instrucción. No se expresa interés en ahondar las razones
del alto grado de analfabetismo en la provincia, de deserción y
fracaso escolar. La uniformidad lingüística-cultural para todos
los ciudadanos es la meta que se plantean las autoridades, sin importar
la riqueza cultural de la que es portadora esta lengua milenaria. Sólo
se subraya el aspecto folklórico y pintoresco que supone para la
sociedad la existencia de quichuahablantes.
Además de respetar el derecho que tienen los niños
a ser alfabetizados en su lengua materna, es innegable la importancia
que tendría la escuela, en la conservación de la lengua.
Mientras el castellano ocupa un lugar preponderante en la institución
escolar y es una lengua escrita, el quichua es considerada como una lengua
de estatus inferior y su transmisión es, como ya se dijo,
por vía puramente oral. De allí que la supervivencia del
idioma quichua depende hoy casi exclusivamente de la transferencia que
hacen los padres en el hogar a través de la educación infantil.
Sin embargo, en las localidades donde más azota el hambre, el incremento
de la migración por razones económicas está provocando
la interrupción de la transmisión intergeneracional.
Dice Moreno Cabrera (2000: 221): “Es absolutamente fundamental que
las instituciones responsables planifiquen una política lingüística
que tenga como objeto acabar con el menosprecio hacia sus lenguas de muchas
comunidades. En este sentido es imprescindible que la educación
se realice en la lengua propia de cada comunidad lingüística.
Es en la educación donde hay que actuar porque es en el momento
de la transmisión de la lengua donde se produce la situación
de amenaza”.
Por eso, una de las acciones más importantes
sería lograr que la lengua ingrese al ámbito escolar. Sin
embargo, hay decisiones que sólo pueden ser tomadas desde el poder,
y ya está claro que a quienes detentan el poder no les interesa
el destino de una lengua minoritaria. Frente a esta indiferencia gubernamental,
quizás lo importante sea difundir esta problemática para
que sea conocida por todos, que la sociedad civil comprenda la necesidad
de evitar un lingüicidio y tome conciencia de la urgencia de
acciones a favor de las lenguas y culturas minoritarias.
Por otro lado, en necesario destacar que la incorporación
de la lengua quichua al aula, no sólo debe verse como una propuesta
pedagógica para las comunidades ‘quichuistas’ sino como criterio
de organización curricular de instituciones educativas de zonas
y provincias vecinas. Así como existe un espacio curricular destinado
al aprendizaje de lenguas dominantes, una muestra más del ejercicio
del poder al otorgar a ciertos sectores mayor valoración, es necesario
el aprendizaje de las lenguas autóctonas en un reconocimiento a
la realidad multicultural de Argentina y rescate de las raíces
más profundas de nuestra identidad.
En aquellas zonas del NOA en las que el quichua
no es la lengua materna de sus habitantes, es innegable la influencia
que ejerce esta lengua en el español dialectal de la región.
Algunas expresiones o palabras que son corregidas por los docentes por considerarlas
incorrectas son muchas veces producto del secular contacto de la lengua
quichua con el español. Cuando se corrige, se destruye un código,
se destruye esa otra lengua que lucha por su supervivencia.
Desde hace casi una década, la Asociación de Investigadores
en Lengua Quechua, ha comenzado una tarea de preservación y promoción
de la lengua a través de diversas actividades; entre otras se
puede mencionar la realización y publicación de estudios
lingüísticos descriptivos, investigaciones en aspectos sociolingüísticos
(Alderetes-Albarracín 2002), la publicación de gramáticas
y diccionarios de la lengua (Albarracín-Tebes-Alderetes 2002);
la implementación y mantenimiento del sitio Web de la Asociación,
el recurso on-line más completo que hay en Internet sobre la lengua
quichua; el asesoramiento académico que se brinda, por medio del
correo electrónico, a investigadores de todo el mundo. Particular
importancia tiene el dictado de los Cursos de Lingüística Quechua,
en dos niveles, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Nacional de Tucumán, a los que asisten alumnos no sólo de la
provincia sino también de provincias vecinas y hasta extranjeros.
Hay que destacar que estas acciones son realizadas sin ninguna clase de
apoyo financiero ni privado ni estatal.
CONCLUSIONES
El dominio cultural puede llevar a la muerte de
una lengua: es decir el proceso por el cual, un hablante se siente menospreciado
y deja de transmitir la lengua a sus hijos. Se trata de un factor extralingüístico.
Si una lengua desaparece de esta manera, se pierde un tesoro del patrimonio
cultural de toda la humanidad. La lengua permite conocer la cosmovisión
de una comunidad particular, por lo tanto no existen dos lenguas iguales
y la diversidad lingüística tiene un valor cultural incalculable.
Precisamente el multilingüismo y la diversidad cultural es la
característica común de nuestras culturas americanas que
desde hace siglos vienen resistiendo al colonialismo. Nuestros
pueblos originarios, sus lenguas y sus culturas, deben ser respetados
y protegidos porque, además de sus derechos que como ciudadanos
de este país les corresponde, son parte de un patrimonio cultural
que pertenece a toda la humanidad.
Es nuestro compromiso con quienes son doblemente excluidos, lingüística
y económicamente, lo que nos moviliza. Nada justifica que permanezcamos
insensibles ante la amenaza de extinción de una lengua; si no
detenemos este proceso seremos juzgados en el futuro por las generaciones
venideras de haber sido cómplices de nuevas desapariciones.
REFERENCIAS
ALBARRACÍN LELIA, TEBES M., ALDERETES J. (2002) (Compiladores)
Introducción al Quichua Santiagueño por Ricardo Nardi.
Buenos Aires: Dunken.
ALDERETES, JORGE R. (2001) El Quichua de Santiago del Estero.
Tucumán: Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional
de Tucumán.
ALDERETES JORGE, ALBARRACÍN LELIA (2002) El Quechua
en Argentina: el caso de Santiago del Estero. En: HORNBERGER
Nancy, CORONEL-MOLINA Serafín Special Quechua Issue (En preparación).
New York: International Journal of Sociolinguistics.
GUGENBERGER, EVA
1989 “Migración y desplazamiento lingüístico
en Arequipa” en Temas de Lingüística Amerindia. (1989) Lima:
Rodolfo Cerrón Palomino, Gustavo Solís Fonseca Editores.
MORENO CABRERA, JUAN CARLOS (2000) La dignidad e igualdad de
las lenguas. Crítica de la discriminación lingüística.
Madrid: Alianza Editorial.
SABATO, ERNESTO (2000) La resistencia. Buenos Aires:
Seix Barral.