La teoría de los cerebros satisfechos

Por Víctor Manuel Paz


No me entusiasmaba la idea de contestar la nota de Jorge Alderetes de fecha 30 de noviembre. Pero, al leer la exposición de la licenciada Hebe Luz Avila ("¿Quiénes estudian el habla quichua?"), que llevó dos espacios en el prestigioso diario, resultó el impulso para continuar este trabajo de ayuda.
Yo tengo una teoría. La cabeza (leer, cerebro) es como un recipiente; tiene cierta capacidad. Uno le pone agua (leer, saber) tratando de llenarlo y se da cuenta de que en algunos cuesta. Pero, hay otros que se llenan en seguida.  Y por más buena voluntad que uno tenga, el recipiente ha perdido su capacidad de contener.  Y si uno insiste, el agua (saber) se derrama.
La licenciada, amparándose en su título, que de nada sirve si uno no tiene apertura para dar el paso siguiente, empieza la nota empleando términos que al especialista Humberto Eco le queda bien.  Sigue con una reseña histórica de estudiosos que dejaron su aporte.  Luego, subiéndose al caballo del padre don Elvio Aroldo Avila (grande de nuestra cultura) se cree en el derecho de desautorizar a Domingo Bravo diciendo: "Que sólo era un maestro rural", y agrega la frase nada feliz "Zapatero a tus zapato". Pienso en un periodista santiagueño don Hipólito Noriega, autor de La tragedia del hombre nativo, 1940. Según los datos que manejo, el único título que tenía era de bachiller lo que confirma mi teoría.
Don domingo Bravo era maestro rural. Pero, tenía una lucidez, coherencia, pasión, voluntad, algo no corriente en los hombres; único modo de hacer el trabajo que él hizo.  No voy a mencionar todos los títulos de los trabajos editados; sólo tengo que pensar en el Diccionario quichua santiagueño, trabajo que está fuera del alcance y que tanto duele a los comunes.
Para terminar, por ahora, no depende de mí.  Notaron que tanto la licenciada como el otro mozo que venía a rendir Quichua Santiagueño en la Universidad Nacional, en un cursillo, como él dice, dictado por el doctor Bravo, sin conocerse se ponen de acuerdo en la frase "zapatero a tus zapatos". Lo que me hace pensar que andan en la misma órbita negativa, a pesar de las distancias geográficas y lingüísticas.