Parachinayquípaj (Para que hagas llover)
 

Por Ilda Juárez de Paz


Tátay nockap anajpi tianqui,
cunan mañasuni garuachináyquípaj,
y nátaj mañasuni yachachéjpaj
mana onckonánpaj.

Padre mío que estás arriba
hoy te pido que hagas llover,
y también te pido que los
maestros no se enfermen.


El autor de la oración es un bilingüe natural del departamento Figueroa y vive actualmente en Tucumán por razones por razones de trabajo. Su nombre es Sergio Pérez. Fue nuestro alumno en la Escuela Nº 530 de Nueva Colonia, y no solamente habla quichua y castellano, sino que escribe en los dos idiomas.
A mi no me desconcierta esto, porque es el resultado de mucho trabajo. Tampoco que un santiagueño bilingüe nacido y criado en dominios de Telésfora Castillo, la Telecita, le pida a Dios, Tata Yaya, para que llueva y por la salud de los maestros. No me desconcierta porque somos parte del todo de esta región. A quien viene de afuera, de visita, o por lo que fuere, es posible que sí le desconcierte; pero, si se trata de un estudioso, seguramente está informado del gran trabajo de cristianos y docentes. Posiblemente existen errores o equivocaciones, pero nadie está podría decir que no se hizo un trabajo serio.
Alguien nos ha visitado y en un artículo titulado “Para que pare la tormenta” se transcriben oraciones recogidas por el prestigioso doctor Domingo Bravo, y que además, pasaron por el tamiz de otro gran investigador, el doctor Oreste Di Lullo. Dicha trascripción ha sido realizada en una signografía que no corresponde al quichua santiagueño. Nuestra provincia tiene Ley de Defensa al Patrimonio Lingüístico y para la enseñanza sistemática la signografía propuesta por el profesor Bravo es la oficial.
Ningún estudioso o investigador serio, debe alterar el original de un documento de estudio. También es bueno aclarar que la oración erróneamente trascripta es del año 1952, la que publicamos hoy es de 1985. Ningún texto es repulsivo para el estudioso serio.
Nosotros, los santiagueños quizás somos muy confiados y tenemos las puertas abiertas a todos los hombres del mundo, que a poco de entrar, ya nos enjuician y nos condenan. Debemos ser más cuidadosos. Quien no quiera entender, que por lo menos, no se vaya “desconcertado”.
“ Santigumanta quichuapi culturan, mana yupayníoj valormi apin, ckárip ancha atun ´ruaynin canmi. Utulasmanta, mana ´ricurejcunamanta sumajcunamantapas ´ruascka can”
Esto es, “la cultura quichua santiagueña constituye esa obra inmensa de incalculable valor humano, formada de pequeñas piezas, de elementos menos aparentes y llamativos” (Santa Misa en quichua santiagueño, de Vidal Ulloa, bilingüe natural y José Alfaro del Valle)