INTRODUCCIÓN
Durante la decimoctava sesión ordinaria
del Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Santiago del Estero,
realizada el día 09 de Junio de 1998, se aprobó el Proyecto
de Ordenanza Nro. 3050/98 que propone una nomenclatura bilingüe Castellano–Quichua
en los carteles indicativos de ingreso a la Ciudad de Santiago del Estero.
El Proyecto fue presentado por la concejal Silvina L.Rigali y consta de
Visto, Considerandos (18 motivos expuestos) y tres artículos.
INTERVENCIÓN SOBRE EL ESTATUS DE LA LENGUA
Esta intervención deja entrever los puntos
de controversia de una polémica que ha perdurado hasta el presente:
el papel de la lengua Quichua en la Provincia de Santiago del Estero.
El poder es uno de los factores que determinan
el paso del estadio de la planificación al de la intervención.
Es muy importante identificar quiénes son los que poseen el poder
necesario para llevar a cabo una intervención sobre las lenguas
en presencia.
Por otro lado, debemos tener en cuenta que
es posible que exista en la provincia de Santiago del Estero la necesidad
de una planificación lingüística, cuyo objetivo sea
recuperar la autonomía de las lenguas aborígenes con respecto
al Castellano.
En el texto de la Ordenanza Municipal N°
3.050/98 se borran todas las manifestaciones de un posible conflicto
en la relación existente entre el Quichua y el Castellano. Según
esta concepción, estas dos lenguas se relacionarían
armónicamente, como resultado de una convivencia pacífica,
en una situación diglósica no conflictiva,
tal como fue presentada por Charles Ferguson ("Diglossia", Word, 1959).
La ordenanza presupone una ausencia total de conflicto,
tanto actual como histórico:
| “ El conocimiento de la lengua de un pueblo nos da una idea del espíritu que anima a ese conglomerado social. El ser santiagueño es un ser muy especial: en él confluyen armoniosamente el indio y el español” [1] |
| “ … en las escuelas existe la enseñanza paralela de la lengua nativa, lo que da una clara muestra de su importancia en nuestra provincia” [2] |
Sin embargo, actualmente, la enseñanza de la lengua Quichua en Santiago del Estero se enfrenta con los siguientes inconvenientes u obstáculos:
Probable capacitación incompleta de los maestros
en la materia, en los conocimientos sobre la cultura y la lengua Quichua.
Sujeción a los planes de estudio oficiales,
los cuales no consideran la enseñanza de la lengua Quichua con la
importancia social, histórica y actual que ésta tiene. La
Ley de Federalización de la Enseñanza que se aplica en la
Argentina, en la práctica, no parece contemplar las necesidades
de cada región. A pesar de su proclamada “federalización”,
el Estado regula estas prácticas mediante los Acuerdos del Consejo
Federal de Cultura y Educación (CFCE), donde se reúnen los
Ministros de Educación de las Provincias y del Gobierno Nacional.
El Consejo ejerce un control sobre la educación en el interior del
país mediante los acuerdos, pero los recursos (capacitación,
instrumentos, etc.) que le provee a las provincias son mínimos.
Probablemente, estos últimos también
hayan sido los motivos por los cuales las Leyes Provinciales 4036 (1983)
y 5409 (1986) las cuales establecían la enseñanza del
Quichua en las escuelas en la provincia de Santiago del Estero, no lograron
anteriormente sus objetivos, es decir, una aplicabilidad aceptable.
Subordinación a un modelo cultural dominante,
con el Castellano como lengua nacional.
Autoodio lingüístico por parte de algunos
quichuahablantes. Al estar sumergidos en el modelo dominante,
ven en la lengua prestigiosa un modelo social a seguir. El prestigio
del Castellano determina, en algunos casos, las elecciones lingüísticas
de los hablantes.
Falta de adecuación en la enseñanza
de la lengua Quichua a las diferentes áreas de Santiago: la zona
rural y la zona urbana. Este hecho se agrava con la actual situación
socioeconómica: pobreza, desocupación.
Aislamiento de la lengua Quichua de las otras lenguas
indígenas. Al desligar esta lengua de las demás, se logra
una dicotomía simple Quichua–Castellano, donde el primer término
de esta dicotomía está enclavado en el segundo:
| "Los años de contacto con los hispanohablantes fueron extinguiendo a la pobla- ción monolingüe quichua y en la actualidad, en los centros donde se practica su enseñanza, se mira al quichua desde la óptica del bilingüe, que en Argentina es lo mismo que decir desde el español ” [3] |
Como explica el autor del
texto citado anteriormente:
|
“ La tesis sobre el origen post-hispánico del quichua santiagueño
y su desvin- culación del mundo andino, sustentada por algunos autores
de principio de siglo y reflotada por D.A. Bravo, fue reinterpretada por
ciertos círculos produciendo una suerte de rechazo hacia el resto
de la familia quechua, por considerarla extranjera, y una aceptación
incondicional del español por considerarlo nacional.
Conforme a estas opiniones, pareciera que la cosmovisión que toda lengua implica estaría ausente en el caso del quichua santiagueño, que sólo se habría heredado un conjunto de voces que sustituyen parcialmente un vocabulario español” |
La concepción del
Quichua como lengua insertada en el mundo hispánico se encuentra
en el texto de Domingo Bravo, en el momento de definir dicha lengua:
| “El idioma Quichua de Santiago del Estero, que enclavado dentro del castellano, idioma nacional argentino, constituye un verdadero oasis lingüístico, nos plantea un problema histórico – lingüístico que viene a cobrar actualidad por la circuns- tancia de que en los programas escolares de 5° año de la escuela normal santia- gueña, elaborados en 1950, se ha incluido su enseñanza como materia activa , la que daría comienzo según disposición del P.E. de la provincia, desde el período escolar de 1953, pero hasta el presente, no se ha empezado aún. Se habló asimismo de extender su enseñanza a la escuela primaria pero no alcanzó éxito el propósito” [4] |
Por su parte, Jorge Alderetes, propone la autonomía
del Quichua en la descripción formal de esta lengua, desligándose
de un posible referente lingüístico que en este caso, sería
el Castellano. Este punto de vista nos remite a la Sociolingüística
Catalana o “Nativa”, y al aporte que los sociolingüistas catalanes
hicieron con relación a la teoría de la diglosia de Ferguson,
al incorporar el elemento político en el análisis.
Estos teóricos establecen relaciones entre las situaciones lingüísticas
y las sociales, como analiza Louis-Jean Calvet [5]
en su libro:
| “ La diglosia, dicen, no es una coexistencia armoniosa entre dos variedades lingüís- ticas sino una situación conflictiva entre lengua dominante y lengua dominada” (Página 18) |
Y con esto la reflexión sobre este aporte:
| “ Este deslizamiento tuvo al menos el mérito de recordarnos que en política lingüística hay también política, y que las intervenciones en la lengua y en las lenguas tienen un carácter eminentemente social y político ” (Página 19) [6] |
En conclusión: la ordenanza plantea la intervención como una reivindicación de la lengua Quichua en Santiago y la revalorización de esta cultura. Sin embargo, podemos ver que las dificultades que se le presentan a esta lengua en la provincia son mucho más amplias y complejas y no se resuelven con una modificación en el entorno ya que tienen un carácter eminentemente político.
Esta intervención hace visible la lengua en la ciudad. Pero no representa la culminación de un proceso de planificación lingüística, el decorado de un edificio fuertemente construido, sino la evidencia de que detrás de esta decisión están muchas otras que no pudieron llevarse a cabo debido a que no tuvieron el apoyo estatal que una planificación seria y responsable necesita para ser llevada a cabo con éxito.
Por otro lado, es necesario destacar el hecho de
que un interés turístico podría estar
motivando este cambio en el entorno, esta preocupación en mostrar
la lengua. La Concejal Silvina Rigali así lo expresa
| “ … quiero decir que es muy importante que los santiagueños retomemos nuestra historia y que el turista sepa que el santiagueño es distinto, que somos auténticos, que mamamos nuestra cultura, que tenemos algo que nos hace ser originales.Que cuando un viajero pase por Santiago del Estero y vea ese “bienvenido” en Quichua se emocione sabiendo que aquí nos enorgullecemos de quienes descendemos” [7] |
ANÁLISIS DE LA INTERVENCIÓN
Esta es una intervención sobre el entorno lingüístico en la ciudad de Santiago del Estero. La marcación del territorio, la utilización de la lengua Quichua en la vida cotidiana es parte de una opción política y planificadora. Esta es una intervención in vitro y es llevada a cabo mediante una ordenanza municipal. El ámbito donde se llevará a cabo es diverso e impreciso:
| “carteles indicativos de ingreso a la ciudad, barrios, accidentes geográficos, y otros de utilidad pública; donde sea posible”. |
Según la clasificación de Louis–Jean Calvet podemos decir que esta es una intervención sobre el estatus de la lengua, sobre el uso que los hombres hacen de las lenguas, en qué momento se las utiliza, en que situaciones, fijando el ámbito donde se va a intervenir. Siguiendo su clasificación la intervención puede ser analizada de la siguiente manera:
a ) El Nivel de intervención en lo geográfico es de carácter municipal, y en lo jurídico se trata de una Ordenanza municipal. Esto condiciona su eficacia, ya que esta intervención no puede aplicarse fuera de este ámbito, su fuerza de ley es restringida.
b) El Modo de intervención
es imperativo. En el texto de la ordenanza podemos ver las marcas del imperativo:
empléese (Art.1), convócase (Art.2), comuníquese,
dése, regístrese, archívese (Art.3). Sin embargo,
hay que hacer la salvedad de que esta intervención no obliga al
individuo a hablar o escribir la lengua Quichua, es una intervención
menos radical que la de la imposición de tal o cual lengua.
Se impone la rotulación bilingüe.
c) El Contenido de la intervención
es relativo al uso de las lenguas.
DIAGNÓSTICO:
Calvet afirma que la situación inicial 1,“que
luego de analizarla se la encuentra no satisfactoria” es el ámbito
donde se interviene para conseguir establecer la situación 2, que
es la situación ideal, o un primer paso en el mejoramiento de la
situación 1.
La situación inicial que se desea mejorar con
esta intervención proviene del ámbito sociopolítico
y no del ámbito estrictamente lingüístico. Según
la autora del proyecto de ordenanza, las transformaciones negativas que
se van dando en el país, y particularmente en la provincia de Santiago
del Estero, serían una consecuencia del proceso de globalización
y de un Estado que no interviene. Ante este vacío intervencionista,
surge la necesidad de actuar defendiendo lo autóctono. Este cierre
defensivo que propone la ordenanza, se plantea como respuesta a “un proceso
de despersonalización” (Ver la enumeración de los Considerando
en la Ordenanza que está siendo analizada), en una ciudad que va
perdiendo la fisonomía antigua con los cambios producidos en el
paisaje y la arquitectura. Se desdibuja la identidad del santiagueño,
y la ciudad va perdiendo su “condición de ciudad más antigua”
al verse modernizado su entorno.
Esta política lingüística está
explícita en los “CONSIDERANDOS”:
| “ Que, el proceso de globalización
en su tendencia hacia la homogeneidad, vuelve permeable las fronteras culturales,
afectando la originalidad de los pueblos.
Que, nuestra ciudad sufre un proceso de despersonalización, fácilmente observable desde su condición de ciudad más antigua, que no se refleja en la actualidad al no haber sido resguardado, en su aspecto arquitectónico y paisajístico”. |
El papel de la lengua sería el de
restituir una tradición anterior, siendo el testimonio de una cultura
ancestral.
OBJETIVOS DE LA INTERVENCION:
Los objetivos autoasignados de la intervención son:
a) Frenar el proceso de integración cultural mediante una intervención sobre el estatus de la lengua quichua
b) Protección de la lengua regional como símbolo de identidad cultural
c) Contrarrestar la pérdida de personalidad de una ciudad en su crecimiento: el entorno social se va modificando (arquitectura, paisaje, movimiento de capitales)
Se siente la necesidad de reglamentar las prácticas
sociales (codificación – Bourdieu) ante la falta de intervención
estatal.
Podemos concluir entonces que uno de los principales
objetivos de la ordenanza es intervenir en la visibilidad en la
ciudad de Santiago. Contrarrestar un fenómeno “fácilmente
observable” con otro.
POLÍTICAS LINGÜÍSTICAS: LA CUESTIÓN DEL PODER. QUIÉNES LA LLEVAN A CABO.
El proyecto de Ordenanza fue realizado por la Comisión de Educación, Cultura y Turismo. El Honorable Concejo Deliberante Municipal de Santiago del Estero sanciona este proyecto con fuerza de ORDENANZA el 9 de Junio de 1998.
Representaciones lingüísticas en juego:
En la versión taquigráfica se presenta
el marco histórico. La colonización no es vista como un proceso
de dominación excesivamente problemático, sino como parte
de una evolución inevitable.
| “En Santiago del Estero, cuando llegó la colonización del Norte se encontró con numerosas naciones indígenas. Estas naciones hablaban distintos dialectos; aquí mismo, donde se fundó Santiago del Estero vivían los Tonocotés, ellos hablaban un dialecto, pero existían otras naciones. Esta nación de los Tonocotés era sedentaria; aquí en Santiago del Estero vivían otras naciones nómades, que eran guerreros como: los Lules, los Sanavirones, los Cacanes, los Mataraes, y cuando el conquistador llegó a la provincia, esta región, se encuentra con un gran problema, porque habían venido los conquistadores a colonizar y a dominar esta zona. Era el principio de todo no el fin, porque para colonizarlos debían evangelizarnos y para evangelizar necesitaban un instrumento y el instrumento era el Quichua” . [8] |
Al colonizador se le presenta un problema lingüístico
¿Cuál es la lengua que se utilizará para poder
comunicarse con y entre los pueblos que vivían en la región?.
Esta opción lingüística que llevan a cabo los colonizadores
(la elección del Quichua como instrumento de evangelización)
es utilizada por la Concejal Rigali como referente que legitima
la propuesta, ya que el bilingüismo elegido en la ordenanza es el
Quichua-Castellano.
La extinción de las lenguas que desaparecieron
en beneficio del Quichua como lengua general y de prestigio entre los indígenas,
no es tratada de manera conflictiva (tampoco se intenta recuperarlas).
Parece no haber identificación con esas lenguas.
Las dos teorías que se esbozan en la ordenanza
con relación a la aparición del Quichua en Santiago del Estero
son las tradicionales:
a) El Quichua fue implementado por los colonizadores,
quienes venían del Alto Perú y, por lo tanto, conocían
la lengua. El Quichua fue utilizado como instrumento de evangelización,
como lengua común ante la diversidad de dialectos que se hablaban,
y entre los cuales no era posible la comunicación. (Versión
colonial)
b) El Quichua fue introducido en la región 200
años antes de la Conquista por enviados del Inca Viracocha, por
la expansión y poderío del Imperio Inca. (Versión
incaica)
El Quichua Santiagueño es definido en la
versión taquigráfica como un híbrido del Quichua
puro del Alto Perú con los dialectos que se hablaban en esa
zona. En la ordenanza es denominado dialecto “producto de
la hibridación de la lengua madre con el castellano y con otras
lenguas indígenas” siendo el Quichua de Cuzco el preformante de
dicho dialecto. Es decir, se considera al dialecto cuzqueño como
"el
quichua puro o lengua madre".
El quichua santiagueño está asociado
a un pasado glorioso y a una cultura prestigiosa. Deriva, según
la ordenanza, del Quichua de Cuzco, del Imperio Inca, o de Perú,
el cual es tomado en calidad de lengua de alta jerarquía, lo que
implica que en esta concepción existen jerarquías de lenguas.
La lengua más prestigiosa estaría ligada al Imperio, a la
cultura de una civilización altamente desarrollada, la cual ejerce
su dominio sobre otros pueblos.
Por otro lado, se afirma que la gran capacidad lingüística del Quichua Incaico se debía a: gran cantidad de vocablos (léxico), inmensa área de difusión (cantidad de hablantes), refinamiento dado por una cultura superior y su función vehicular, fundante de dialectos (entre ellos el Quichua Santiagueño), y por último, pilar de una cultura (prestigio).
Por lo tanto, está planteado el tema del
equipamiento de las lenguas para ser utilizadas con determinadas funciones,
y la idea de atributos (+/-) de Fasold [9]
: no cualquier lengua puede cumplir cualquier función, “para cumplir
determinada función, una lengua debe poseer ciertos atributos”.
Fasold en su clasificación “ratifica el resultado de una relación
de fuerzas en un momento de la historia”, tal como se explicita en la ordenanza
al categorizar al quechua cuzqueño.
El “ser Santiagueño”:
En la versión taquigráfica se explica esta concepción de lo que significa el “ser santiagueño”. Este es “un ser muy especial: en él confluyen armoniosamente el indio y el español.” La historia hispánica y prehispánica parecen mezclarse en una dualidad inseparable. Con esta intervención se quiere hacer presente esta dualidad. ¿Con qué objetivos? ¿Quién es el posible destinatario de esta intervención? ¿Alguien que no posea esa dualidad? ¿Alguien que deba verla? ¿Un “extranjero”?. La pregunta sería ¿simplemente con indicadores bilingües se logra manifestar ese “ser santiagueño?
Los Instrumentos:
Los instrumentos para llevar a cabo los objetivos
se declaran explícitamente en el Art. 2 de la ordenanza:
“Para la ejecución de
la presente ordenanza, convócase a las instituciones especializadas
en la lengua Quichua Santiagueña.-”
Las instituciones de las cuales se hace alusión en la versión taquigráfica son:
- Instituto de Lingüística, Folklore y Arqueología, fundado en 1953, el cual dependía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Tucumán. Actualmente, sigue funcionando en el Museo Histórico de la Provincia de Santiago del Estero. El fundador fue Orestes Di Lullo, luego fue presidido por Domingo Bravo, y actualmente por Luis Garay Di Lullo.
- Alero Quichua Santiagueño, el cual, según la ordenanza, dicta el 1er. Curso de Quichua en la Biblioteca Sarmiento en la década del 50. También emite un programa radial desde 1959, en Radio Nacional.
- Obra de Sixto Palavecino. Sus trabajos fueron difundidos por todo el país.
- Docentes jubiladas y docentes en actividad, quienes editan la revista Tarpuy Pacha.
En los “considerandos” de la ordenanza se nombran las instituciones o personas citadas en la versión taquigráfica (exceptuando a los docentes), y se agregan:
- La mención de la creación de un Instituto de Investigación con intercambio cultural y a una carrera para el estudio del Quichua en la U.N.S.E.
- Subsecretaría de Cultura y Turismo de la Municipalidad
de la Capital. Programa de Quichua en la currícula.
La cuestión del nombre:
Los indicadores viales designan algo, lo nombran.
En la ordenanza no se plantea el tema de la correspondencia término
a término como algo problemático. Aparentemente, todos los
nombres en Castellano tienen su correspondiente en Quichua. Se restablece
la función nominativa de la lengua Quichua. La flora y fauna
de la región, así como la nomenclatura topográfica
tienen su correspondiente en esta lengua:
| “ Que, la casi totalidad de la nomenclatura topográfica de la provincia corresponde a voces del dialecto Quichua Santiagueño, así como tienen su correspondiente en esta lengua la flora y la fauna de la provincia ” [10] |
¿Por qué no instituirlo, fijarlo,
establecerlo mediante un poder, en este caso municipal?
Por un lado, cambia el paisaje, por otro, queda arraigada
esta cultura en la memoria de los santiagueños. Los medios de conservación
de esta cultura, de la lengua Quichua son: el habla, el folklore, el mito
(la lengua atesora la cultura).
REFLEXIONES FINALES
El texto de la ordenanza no provee las respuestas
a muchos interrogantes que se van planteando al analizar esta propuesta.
El marco ideológico y legislativo de la
Ordenanza representa una opción política que no encuadra
con la realidad de muchos habitantes de Santiago del Estero, y con el desajuste
existente entre el discurso político y la acción política.
Una primera lectura de la ordenanza en cuestión
podría revelar una buena intención. Al ir profundizando en
el análisis, se observa la superficialidad con que es tratado
el tema, debido a que no se advierte cual sería el aporte real a
la situación lingüística entre el Castellano y el Quichua,
si no es éste el de restablecer la identidad y atraer o preservar
el turismo (los cuales han sido calificados en este trabajo de insuficientes.)
El presupuesto más fuerte en la ordenanza
es el de que la situación de bilingüismo en Santiago del Estero
está resuelta. No plantea el conflicto entre las lenguas, sino la
amenaza de la despersonalización de la ciudad ante el proceso mundial
de globalización.
Esta intervención estaría ocupando el lugar de una planificación lingüística seria y necesaria que incluya a la institución educativa, al Estado como referente y legitimador de esta posible política lingüística y a las asociaciones o grupos no gubernamentales que constantemente están trabajando en el tema.
Algunos de los interrogantes son:
¿Puede frenarse el proceso de globalización
con la simple implementación de indicadores viales en una lengua
aborigen?
¿Puede detenerse la expansión de las
fronteras culturales entre los pueblos mediante una ordenanza municipal?
¿Hasta qué punto puede revertirse la
situación actual del paisaje y la arquitectura frente al avance
de la modernidad? ¿Mediante carteles indicadores bilingües?
¿Se hizo un relevamiento o encuesta entre
los habitantes de Santiago sobre la importancia de una posible medida,
o sobre el interés que podía despertar el tema en los mismos?
¿Quién será la autoridad que
controle el cumplimiento de la ordenanza?
Para concluir:
LA ORDENANZA CARECE DE FUNDAMENTOS
PRÁCTICOS YA QUE SE AGOTA EN LA MERA FORMALIDAD.
UNA INTERVENCIÓN
LINGÜÍSTICA SERIA, DEBERÍA PROPONER UNA REFORMA RADICAL
EN LA ENSEÑANZA DEL QUICHUA INSERTANDO LA LENGUA EN EL SISTEMA EDUCATIVO
MEDIANTE UNA INTERVENCIÓN ESTATAL QUE PROVEA LOS RECURSOS NECESARIOS
PARA PODER LLEVARLA A CABO (CAPACITACIÓN, TEXTOS EN QUICHUA, ETC.)
ESTA INTERVENCIÓN
ESTARÍA LEGITIMADA DESDE LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA, LO CUAL
ELEVARÍA EL PRESTIGIO DE ESTA LENGUA Y LA RECUPERACIÓN DE
SU VALOR CULTURAL EN LA SOCIEDAD.
EN EL ASPECTO LINGÜÍSTICO
ES NECESARIA UNA DESCRIPCION FORMAL AUTÓNOMA CON RESPECTO AL CASTELLANO,
Y LA RESTITUCIÓN DE LA FUNCIÓN COMUNICATIVA EN LA SOCIEDAD
DESLIGADA DE REPRESENTACIONES SOCIOLINGÜÍSTICAS PROVENIENTES
DE UNA VISIÓN HISPÁNICA DE LA LENGUA.
(c) Soledad Gopar, 1999
CONTENIDO DE LOS CONSIDERANDOS:
El Quichua Santiagueño está asociado a un
pasado glorioso y a una cultura prestigiosa.
Deriva del
Quichua de Cuzco, del Imperio Inca, o de Perú.
Definición del Quichua Santiagueño:
Dialecto del Quichua.
Híbrido:
lengua madre con el castellano y con otras lenguas indígenas.
Imposición de la lengua en Santiago del Estero
por parte de los colonizadores.
Evolución en dicha región: lengua principal
– lengua de la intimidad del pueblo – bilingüismo Quichua - Castellano.
Justifica a través del empleo del quichua en la Constitución de 1816, la existencia de esta lengua en Santiago.
La lengua como reflejo de la originalidad de un pueblo, como parte de su identidad, como tesoro cultural.
El Quichua es el elemento más representativo de la cultura de Santiago del Estero. En el Quichua confluye toda la historia prehispánica, el Quichua funda la cultura indígena.
Mención de otros ámbitos donde se evidencia la presencia del Quichua: la nomenclatura topográfica, la flora y la fauna.
Nombres quichuas de lugares
Antecedente histórico de autoridad en la revalorización del Quichua. Instituciones a nivel nacional.
Otro antecedente: instituciones regionales.
Creación de carrera en la U.N.S.E. (Universidad Nacional de Santiago del Estero)
Enseñanza paralela al Castellano en las escuelas. Su inclusión en el aparato educativo.
Programa de Quichua en la currícula de nivel.
Consideran que su participación en el tema no puede faltar.
Cierre defensivo.
Objetivos autoasignados de la intervención.