ACLARACIONES SOBRE EL QUICHUA
DE SANTIAGO DEL ESTERO (*)
DB-NB redactaron 31 notas sobre fonemas, morfemas, morfosintaxis y léxico.
Debemos suponer que juzgan valederas las aseveraciones que hacen; si no, no
las habrían escrito. No afirman que se trate de meras hipótesis
que deban comprobarse, por lo cual, debemos aceptarlas como conclusiones fundamentadas.
Dado que discrepamos en varios de los puntos, la gran difusión que
ha tenido el informe en la Argentina nos obliga -razones de honestidad intelectual-
a expresarlo por escrito, públicamente.
1) En su análisis de los fonemas vocálicos DB-NB sostienen
la existencia de sólo 3 vocales / i, a, u /, mientras que e y o serían
alófonos de /i/ y de /u/, respectivamente, con su realización
condicionada por la presencia del fonema consonántico /q/.
Es verdad que existe una gran complementariedad en la distribución
de las 4 últimas vocales citadas, porque antes o después de
/q/ (oclusiva postvelar o uvular sorda), antes o después de jj (fricativa
postvelar o uvular sorda) y antes de las secuencias / -nq, -rq, -yq / siempre
ocurren e y o, lo cual lleva al cambio automático y predictible de
i en e y de u en o en tales contextos. Ese mismo cambio ocurre antes
del sufijo verbal de pretérito -ra que -como bien lo dicen DB-NB-
históricamente era -rqa (forma atestiguada por textos santiagueños
de fines del siglo pasado). Pero, para nosotros, en quichua santiagueño
existen los 5 fonemas vocálicos /i, e, a, o, u/. Sin recurrir
a los hispanismos, el fonema /e/ se halla en: chaprey ‘sacudir’, cheey
‘exprimir’, erke ‘un instrumento musical aerófono’, seray
‘coser’, weraqochi ‘caballero, señor’. No aceptamos
la suposición de que por influjo del cambio vocálico ante el
sufijo de pretérito -ra lo mismo se haya hecho extensivo a toda la
secuencia -ra porque existen las voces wira ‘gordo’, ‘grasa’, miray
‘procrear, engendrar’, chirajj ‘un ave acuática’, shira
shira ‘un insecto que taladra troncos’; tampoco ocurre con la /u/ ante
-ra no pretérito, como lo muestran tura ‘hermano’ (ego femenino),
churay ‘poner’, uraykuy ‘bajar, descender’, -pura (sufijo
nominal).
El fonema lo/ se opone al /u/ en opa ‘tonto, loco’ y upa ‘sordo’,
choro ‘caracol’ y churu ‘amante, querido’, y recurre en numerosas
voces de clara filiación quechua: porongo ‘calabaza’, totora
‘un vegetal acuático’, morocho una variedad de maíz’,
osota ‘ojota’, etc.
2) Hemos registrado fonéticamente la formación de diptongos por pérdida de /y/ intervocálica (luego de /i/). En tal caso, para indicar la articulación de los dos sonidos vocálicos en la misma sílaba y marcar el correcto silabeo nosotros representamos la vocal no nuclear (también sin fricción) mediante y
3) La ll (palatal lateral sonora) del protoquechua, cuzqueño, boliviano y otros dialectos ha pasado a ser el fonema /zh/ (fricativa prepalatal sonora), como bien lo señalan DB-NB. Ello se halla no sólo en el dialecto ecuatoriano de Chimborazo, sino también en las provincias de Cañar y Loja (Ecuador) y -como lo ha registrado Alfredo Torero- en los dialectos peruanos de Cañaris-Incahuasi (Depto. Lambayeque), Cajamarca (Depto. Cajamarca), Chachapoyas (Depto. Amazonas) y Lamas (Depto. Amazonas).
4) Un problema teórico que se plantea en este punto y algunos otros
-y que no deja de tener cierta importancia al considerar las correspondencias
entre dialectos- es si las voces santiagueñas que no tienen formas
cognadas en otros dialectos quechuas son creaciones del quichua santiagueño
o préstamos de substratos indígenas prequechuas.
El fonema /r/ del prequechua y otros dialectos se ha conservado, en general,
como vibrante simple; pero en un caso ha pasado a ser fricativa alveolar
retroflexa sonora, como la pronunciación de la rr del español
en Santiago del Estero y en muchos hispanismos del quichua, por lo cual la
representamos mediante /rr/: rraku ‘grueso’. Pero este fonema
se presenta también en rrúa un pájaro’ y rrokoko
‘un sapo grande’; en estos casos se puede dudar entre invención y
substrato.
5) DB-NB dicen que la /w/ no tiene correspondencia intervocálica y citan waa ‘criatura, niño’, qaay ‘ver, mirar’; además, en el cuadro del verbo figura -a (sufijo verbal de primera persona objeto). Sin embargo, en el diminutivo wawita reaparece la /w/ caída en el primer caso; luego de una secuencia aa- (como en qaawan ‘él que mira’) reaparece la /w/ del sufijo objetivo; y también se registran alternancias entre forma completa y forma abreviada de un sufijo, como en walúan / waluwan ‘con la tortuga’, sujan / sujwan ‘con uno, con otro’.
6) No compartimos la afirmación de DB-NB cuando escriben que los
fonema s /k/ y /q/ poseen sendos alófonos fricativos en fin de sílaba.
Si el sonido k sólo apareciera en principio de sílaba
y el sonido j sólo en fin de ella, no habría ninguna
duda que serían alófonos del fonema /k/; pero, en santiagueño
tenemos ejemplos que se oponen a tal interpretación: uku ‘cuerpo,
parte interior’ / uju ‘tos’; kanan ‘ha de ser’ / janan
‘su espinilla’. El primer caso también ocurre en dialectos que
no poseen el fonema /j/,
7) DB-NB citan la forma abreviada -sa del sufijo -sqa y
transcriben el ejemplo amusan ‘su venida’, forma que jamás hemos
oído; la única registrada por nosotros es amusqan.
En cambio, sí se emplea -sa en el pretérito compuesto
narrativo o de inadvertencia: nisa kara ‘él había dicho’,
amusa kara ‘él había venido’, pero no lleva sufijo de
persona.
Por otra parte, DB-NB no citan su forma abreviada -s , que es bastante
empleada y homófona con la forma abreviada de -spa: saykus
‘cansado’ (saykusqa) y ‘cansando’ (saykuspa), churas
‘puesto’ (churasqa) y ‘poniendo’ (churaspa), etc.
8) DB-NB dicen que hay sufijos verbales modales que no tienen correspondencia
en santiagueño; entre ellos citan -ya, -na, -yku,
-naya. No conocemos ningún sufijo modal -ya ;
el único sufijo -ya que conocemos es el verbalizador, con la
significación de ‘volverse, hacerse, tomarse, devenir’. Quizás
se pudiera aislar un modal -ya en la estructura profunda de -naya,
-paya, -raya.
El segundo ejemplo de sufijo sin correspondencia sería -na,
pero el cuadro de sufijos verbales elaborado por DB-NB contiene a -naku,
forma compuesta con el recíproco -na (siempre seguido por -ku
o -chi-ku en santiagueño) y muy empleado.
El tercer ejemplo, -yku también es conocido en santiagueño;
se emplea en uraykuy ‘bajar, descender’ y kumuykuy ‘agacharse,
inclinarse’.
9) En el tema de los sufijos independientes (que nosotros llamamos generales porque son formas ligadas no independientes que se afijan a nombres, verbos y partículas), DB-NB dicen que -pas tiene función generalizante con temas interrogativos y con el imperativo indirecto -chu. Para nosotros, el incluyente -pas (‘también’, ‘y’) se une a todas las clases de palabras y es muy empleado en santiagueño.
10) DB-NB se ocupan de lo que llaman partícula no inflexionada ina.
Para nosotros, este comparativo que indica semejanza (‘como’) posee la llamativa
característica de constar de dos alomorfos. Uno es la forma
ligada -yna, sufijo nominal que se une a temas terminados en las vocales
a, e, o: mamayna ‘como (la) madre’, tatapayna ‘como de(l) padre’,
qollqeyna ‘como plata’, kichkaloroyna ‘como quishcaloro’ (una
cactácca). El otro alomorfo es la forma libre ina, que
no es partícula porque puede llevar los sufijos de caso nominales,
tal como los adjetivos en las frases nominales:
chaynaan llamkani - trabajo con (algo) como eso
chaqaynamanta amora - vino como de allá
cha wasi inaman rera - fue como a esa casa
suj baldeynapi tajjsara - lavó en uno como balde
chaynata rúan - hace así (hace como eso)
suj atojj inata wancheranku - mataron a uno como zorro
puchkanas inapi kantin - tuerce hilos en (algo) como husos
11) Dicen DB-NB que el sufijo independiente -taq (sufijo general -tajj para nosotros) corresponde, a menudo, a la conjunción española y, agregan que también forma parte de palabras interrogativas. Según nuestras anotaciones, se emplea como interrogativo (en lugar de -chu) con los interrogativos-indefinidos; también es enfático; nunca lo hemos documentado con el valor conjuntivo de ‘y’.
12) El sufijo general -chu ligado a temas verbales con función de negación tiene menor empleo en santiagueño porque les confiere el significado específico de negación con énfasis; por ello, se lo oye en discusiones, recriminaciones, en ocasión de estar enojado o fastidiado. Por ejemplo, mana munani es ‘yo no quiero’ y mana munanichu es ‘¡yo no quiero!’ (con la connotación de "ya te lo he dicho", "te repito que no quiero"). Muy empleado es en su función interrogativa. También posee función alternativa o disyuntiva, como en noqachu qamchu ‘o yo o vos’.
13) El sufijo general -qa no agota sus funciones con la localización del
En este caso una de sus dos realizaciones va antes de un sufijo nominal
de caso, lo cual es contrario al orden regular de los sufijos generales (con
excepción de -lla , que tiene una posición adelantada).
En las construcciones con el verbo ecuacional kay ‘ser’, ambos términos
de la equivalencia pueden llevar el sufijo -qa .
En oraciones compuestas con cláusulas coordinadas en parataxis suele
conferir un matiz adversativo a la segunda cláusula:
qam riy, noqaqa kutisajj - vos andá, (pero) yo me quedaré.
14) Contrariamente a la opinión de DB-NB, el sufijo general -puni
existe en santiagueño, pero su campo de afijación se halla restringido
a la macroclase del nombre (sólo literariamente se lo ha usado con
otra clase de palabras por un poeta culto, a imitación del cuzqueño).
No posee el sentido validativo de certeza, como en cuzqueño-boliviano;
su campo semántico se halla reducido al significado ‘mismo’, con un
matiz enfático (‘mismísimo, propiamente’):
noqapuni - yo mismísimo
chaynapuni - propiamente así
chaypuni - eso mismísimo
Atamishkipuni - propiamente Atamishqui
anchapuni - muy (enfático).
15) DB-NB hablan de las cláusulas descriptivas formadas por el nominalizador
agentivo -q (-jj, en nuestra transcripción) y citan
el ejemplo mana sutiuq kan ‘no tiene nombre’, en el cual no se emplea
dicho agentivo sino el alomorfo -uq (-ojj, en nuestra transcripción)
del sufijo de derivación -yuq (-yojj , en nuestra transcripción
) ‘que tiene, que posee’.
Sin embargo, DB-NB consideran que este último sufijo es un nominalizador
y Garland D. Bills, en su estudio del quechua boliviano, lo clasifica como
un nominalizador posesivo agentivo .
Nosotros no estamos de acuerdo con la calificación de nominalizador
porque ella denota ‘lo que sirve para nominalizar algo que no es n
y yojj se une solamente a temas nominales o nominalizados (nunca a
temas verbales no nominalizados). Tampoco aceptamos la denominación
de agentivo para un poseedor. Idéntica función de derivación
nominal posee en santiagueño más de una decena de sufijos que
confieren sentido diminutivo, aumentativo, atributivo de cualidad, y se unen
a temas nominales o nominalizados.
17) DB-NB consideran que las cláusulas relativas del santiagueño
son traducidas del español mediante una simplificación para
estructurar una relación de causa-efecto o subdividiéndolas
en afirmaciones separadas. El caso que, para nosotros, muestra más
claramente una aposición de cláusulas es el de la traducción
del español cuyo :
cha waa tatan rera, chayqa waqaspa tían - el niño cuyo
padre se fue está llorando; literalmente: ese niño su-padre
se-fue-, ése-(tópico)
llorando está.
En nuestros registros se suele traducir el español el que, la que,
lo que mediante el agentivo -jj, que puede estar seguido por el sufijo
general –qa (tópico):
noqa kani Santiaguman rejjqa - yo soy el que va a Santiago; lit.:
yo soy a-
Santiago yente-(tópico).
Cuando el relativo se halla en algún caso, el agentivo es seguido
por el sufijo de caso correspondiente:
tukuy tiapojjwan mana taripapun -con todo lo que tiene no le alcanza;
lit.: todo con-teniente-lo no le-alcanza.
qaachkani anajjpi tiajjtaqa - estoy mirando lo que está arriba;
lit.: estoy-mirando en-arriba lo-estante-(objeto-tópico).
llamkajjkunamanta kani - soy de los que trabajan; lit.: de-los-trabajadores
soy.
qampa kajjmanta qoay - dame de lo tuyo-, lit.: de-vos de-lo-"siente"
da-me.
wata llallejjmantaqa kutis tarisuni - después que pasó
un año otra vez te encuentro; lit.: año desde-pasante-(tópico)
otra-vez te-encuentro.
amojjkunapa waan pujllan - el niño de los que vinieron juega;
lit.:
dc-los-vinientes su-niño juega.
ka imaqa mana yachajjrayku ruasqa kan - esta cosa está hecha
por quien no sabe; lit.: esta cosa-(tópico) no por-sabedor hecha es.
cha rejjpeqa ancha taqo tían - en esa dirección hay
mucha algarroba; lit.: ese en-yente-(tópico) mucha algarroba hay.
Otra construcción posible es colocando después de la cláusula relativa el demostrativo-determinante chay ‘ese, esa, eso’, que reitera el tópico en forma redundante con el agregado del sufijo general -qa :
kay kan cha qaasora, chayqa - éste es el que te miró;
lit.: éste es ése
te-miró, ése-(tópico).
sisas apamuparanki, chaykunaqa, sumajj kanku - las flores que me trajiste
son lindas; lit.: flores vos-mc-lo-trajiste, ésas-(tópico),
lindas son.
cha allqo wañusqanrayku waqanku, chayqa, piña kara -
el perro por
18) En un ejemplo DB-NB citan la forma llamkapuinki ‘vos le trabajás’ y hablan de un marcador extra de persona ‘i’. La única forma con tal significación que hemos registrado reiteradas veces es llamkapunki ‘vos le trabajás’ y ‘vos le trabajarás’, en la cual se emplea la tercera persona objeto indirecto o benefactivo -pu ‘le’. Por ello, juzgamos que se trata de un error del informante que han tenido.
19) Bajo Tiempos complejos (D5) DB-NB afirman que las construcciones con
el sufijo abreviado –sa más las formas finitas del verbo kay
‘ser’ significan habitualidad (‘soler ser, soler hacer, acostumbrar ser,
acostumbrar hacer’) y citan dos ejemplos:
achka mosquitos tiasa kara - "a menudo había muchos mosquitos".
ruasa kanku suk galponsituta - "acostumbraban hacer un galponcito".
En realidad, tales construcciones corresponden al pretérito compuesto
narrativo (también indicador de advertencia o inapercibimiento). No
denotan habitualidad sino ocasionalidad. Ambas expresiones significan,
respectivamente,
20) DB-NB consideran que el sufijo -spa / -s es normalizador,
(lo mismo dice Garland D. Bills para el dialecto boliviano). En cambio,
para nosotros, en santiagueño es un subordinador sin indicación
personal ni temporal (la persona y el tiempo son señalados por el verbo
de la cláusula principal) que estructura construcciones verboidales
adverbiales con sentido condicional, causal, ocasional y modal, las cuales,
a su vez, pueden tener objeto y atributos en todos los casos. El actor
de la cláusula principal y de la subordinada es el mismo y la acción
es simultánea o con poca antecedencia de comienzo en la subordinada.
No es evidente la función de normalizador porque en santiagueño
nunca lleva los sufijos nominales de poseedor (como los llevan los nominalizadores
-na, -sqa, -pti, -jj, -y ). Tampoco funciona en el caso -ta,
que es el indicador de la macroclase del nombre, ni lleva los sufijos nominales
de caso -manta, -man, -rayku, -pi, aunque muestra
una singular característica en nuestros registros: se une al sufijo
de caso -kama (pero no en la función de limitador en espacio
y tiempo que éste posee con todos los nombres, sino para significar
‘cada vez’, por ejemplo, mikuskama ‘comiendo cada vez’ ) y también
al sufijo de semejanza -yna ‘como’, por ejemplo, urmanaaspayna purin
‘anda como queriendo caerse’.
En quichua santiagueño existen 32 relaciones personales actos-objeto
(sin considerar las reflexivas), de las cuales solamente 15 son diagnósticas
-por los sufijos empleados- para determinar si el tema flexionado es verbal
o nominal; las otras 17 son ambiguas. En el caso de -spa , 13 de las
primeras 15 relaciones carecen de sufijos personales; las únicas dos
que los emplean son actor de tercera persona plural con objeto de segunda
persona plural y actor de tercera persona singular con objeto de segunda persona
plural; en ambos casos se emplea el mismo sufijo nominal compuesto -yki-chis,
como en qosusniykichis ‘dándoles ellos a ustedes’ y ‘dándoles
él a ustedes’.
Con relación al sufijo -spa / -s , un ejemplo citado
por DB-NB, taqopi lluqas puriq kani (según nuestra transcripción
fonémica, taqopi lloqas purejj kani ) lleva la traducción
"yo deseo mucho trepar árboles", pero su versión correcta es
‘yo suelo andar trepando al algarrobo’.
21) En dos ocasiones DB-NB traducen designaciones específicas mediante términos genéricos: paaq (paajj , según nuestra transcripción) es ‘algarrobo’ y no "árbol", aunque debemos señalar que en el español rural del Noroeste el algarrobo es llamado "árbol" por ser un arquetipo dentro de la flora arbórea.
22) No estamos en condiciones de discutir plenamente el postulado sufijo
modal de Chimborazo (Ecuador) -gri , que sería un "anticipativo"
para DB-NB en el ejemplo mikugrikpi "cuando él estaba por comer"
(E2). Sola-
23) DB-NB anotan la voz santiagueña rigri ‘oreja’ y se preguntan si su representación fonémica no podría ser /rikri/ "porque no hay otra evidencia de una g como parte del esquema fonémico del quichua, salvo préstamos del español".
En tal afirmación hay más de un error. En santiagueño
‘oreja’ se dice nigri -así lo han repetido todos nuestros informantes.
Por otra parte, como ya lo hemos publicado en 1962, el quichua santiagueño
posee los fonemas orales sonoros /b, d, g, gg/, aun sin tomar en cuenta el
superstrato español.
En el caso del fonema /g/ citaremos: nigri ‘oreja, oído’, uturungu
‘tigre’, porongo ‘calabaza’, añangu ‘zorrino’, pingullu
‘ocarina’, paragwayo ‘bataraz’ (un plumaje o color combinado de dos
tonos), etc. También podríamos citar voces de substrato
indígena, como ampalagwa ‘boa constrictor’, tangól
‘arco para flechas’.
24) Escriben DB-NB que no apareció ninguna evidencia de un substrato
tal como las dos voces con fricativas uvulares ochoggo ‘biguá’
(un ave acuática) y mishogga ‘una cactácea’.
Podríamos citarles varias decenas que nos atreveríamos a afiliarlas,
en su gran mayoría, al kakán (la lengua de los Diaguitas históricos).
Recordaremos que en ocasión de la entrada de Diego de Rojas el río
Dulce se llamaba Talkanko (Ruy Díaz de Guzmán), expresión
que en kakán significa ‘agua del guanaco’.
25) Por último, señalaremos que en el cuadro de la estructura
verbal DB-NB colocan como sufijo personal de segunda persona del modo hipotético
(seguramente por una distracción) la forma -yki en lugar de
-nki.
Al mismo tiempo que anotamos estos 25 puntos de discrepancia, nos sentimos
obligados a aclarar que no ponemos en tela de juicio los conocimientos profesionales
de DB-NB, sin ninguna duda, profundos; que alguna nomenclatura original empleada
por ellos es digna de elogios por la claridad con que designa la función
profunda de los morfemas y lexemas; y que solamente les falta contacto con
el dialecto santiagueño. Dentro de dos años, ayudados
por su capacidad, por el apoyo económico, bibliográfico e informático
con que cuentan, y por la libertad total que gozan en su trabajo (sin nuestras
(*) Trabajo póstumo del autor (1925-1987). (regresa a Texto Principal)
(**) Instituto Nacional de Antropología. (regresa a Texto Principal)